Zonas de sacrificio: a dos años de las intoxicaciones masivas en Quintero y Puchuncaví

SANTIAGO – Entre agosto y octubre  de 2018,  más de 1600 atenciones de urgencia fueron registradas en los servicios de salud de Quintero, Puchuncaví y la Quinta Región, principalmente por presencia de síntomas como náuseas, cefaleas, mareos, pérdida de sensibilidad en las extremidades e inconciencia. El diagnóstico generalizado fue una intoxicación masiva por gases tóxicos presentes en la zona.
.
Los más afectados resultaron ser niños y niñas que habitan y estudian a una corta distancia del Complejo Industrial Ventanas, quienes diariamente se encuentran expuestos a altas concentraciones de contaminantes respirables como arsénico, material particulado, dióxido de azufre o compuestos orgánicos volátiles, todos ellos emitidos principalmente por la fundición de cobre de Codelco, las termoeléctricas de AES Gener, el terminal de petróleos de ENAP y por las actividades portuarias e industriales ligadas a estas empresas.
.
A dos años de estos episodios, cabe preguntarse: ¿cómo continúa la situación de los habitantes de Quintero y Puchuncaví? El documento «La negligente realidad de la Bahía de Quintero», publicado por Fundación Terram en 2018, hacía ya evidente los riesgos a los que la población de la zona es sometida, sin embargo,  lamentablemente el panorama no ha cambiado. En una reciente columna de Hernán Ramírez, investigador asociado de la organización, se destaca la ausencia de actualización y dictación de normas que regulen estos episodios y las emisiones industriales en el sector, lo que ha hecho que la realidad existente antes y durante las intoxicaciones, se mantenga hasta el día de hoy.

«No queda más que concluir que la negligente situación de la Bahía de Quintero sigue siendo una realidad de la zona, no existiendo una auténtica voluntad de la autoridad por solucionar los problemas del lugar, como tampoco hay garantías de que episodios de intoxicaciones masivas no vuelvan a repetirse en la zona. Las falencias en materia de dictación y fiscalización normativa ambiental en nada ayudan a componer las confianzas rotas de la comunidad con las instituciones sanitaria y ambiental, las que claramente han abandonado su deber de velar por el derecho a la vida, la salud, la integridad física y psíquica y el derecho a vivir en un medio ambiente seguro y libre de contaminación», detalla la columna.

.A continuación, puedes revisar la infografía preparada por Fundación Terram donde se describe el panorama actual de Quintero y Puchuncaví, con una marcada presencia de industrias cercanas a recintos de educación y sectores habitacionales, como también la poca presencia de centros de salud para hacer frente a episodios como los vividos en 2018.