Una revisión sistemática y metaanálisis publicados en la revista Eye identificaron que Chile presenta una de las frecuencias más altas del mundo de la enfermedad de Vogt-Koyanagi-Harada entre pacientes atendidos en policlínicos especializados en uveítis. El equipo del Hospital Clínico U. de Chile lleva 15 años investigando esta afección autoinmune, que puede provocar ceguera si no se diagnostica y trata oportunamente.
La uveítis, explica el Dr. Cristhian A. Urzúa, es la inflamación de la capa intermedia del ojo, compuesta por el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. Puede ocurrir en uno o ambos ojos y afectar a personas de cualquier edad, incluso a niños y niñas. La afección puede ser grave y producir ceguera si no se trata a tiempo. Muchas veces no es posible identificar su causa. Puede deberse a más de 30 enfermedades o condiciones clínicas, entre ellas la enfermedad de Vogt-Koyanagi-Harada (VKH).
El oftalmólogo recuerda que hace 20 años sospechaban que el VKH era muy frecuente en Chile. “Hicimos una observación clínica inicial, es decir, como médicos en nuestro quehacer cotidiano de la subespecialidad de uveítis vimos que estábamos teniendo muchos pacientes con la enfermedad de VKH en comparación con lo descrito en la literatura de Estados Unidos y Europa, por ejemplo. Y eso era bastante llamativo. Y en el 2015 me tocó participar en una publicación sobre las causas de uveítis y vimos, hace ya 20 años atrás, que un 17% de nuestros pacientes con uveítis en Chile tenía VKH, una prevalencia mayor de lo esperado”.
El VKH es una afección inflamatoria multisistémica que, según explica el especialista, no solo compromete el ojo, “sino que afecta además al sistema nervioso central y la piel. Muchos de los pacientes parten con signos meníngeos y también desarrollan alteración de la piel y los anexos de la piel”. Se trata de un trastorno autoinmune, es decir, el sistema inmunológico ataca por error al propio cuerpo. Los síntomas más comunes del VKH son la cefalea, la afectación ocular, el vitíligo, la alopecia y las alteraciones del oído interno.
“Si bien en otros países se han publicado frecuencias de VKH del 2 al 3% en policlínicos de atención terciaria, nosotros nos encontrábamos con muchos pacientes cada día en la consulta de uveítis. Entonces, nos empezamos a preguntar de qué se trata esto. Es más, siempre que hacemos una presentación de VKH nuestras primeras diapositivas al introducir el tema son para decir: ‘Bueno, nosotros tenemos mucha frecuencia de VKH’ ¿Pero en comparación con qué? Y decidimos responder esta pregunta y hacer una revisión sistemática de lo que se había publicado hasta la fecha sobre su epidemiología, sobre las causas de la uveítis en diferentes centros de todo el globo terráqueo”, relata el investigador.
El equipo corroboró en el estudio “Vogt-Koyanagi-Harada disease frequency around the globe: a systematic review and meta-analysis”, publicado en la revista Eye, que esta patología es más frecuente en países de Asia -principalmente China, Tailandia y Arabia Saudita- y en Chile. “Nosotros tendríamos una de las frecuencias más altas del mundo de VKH en los policlínicos de la atención terciaria de uveítis”.

¿Qué causa esta disparidad? ¿Se sospecha un componente genético o ambiental? “Eso no está demostrado, pero es algo que venimos analizando hace años ya y pensamos que claro que hay un componente genético y particularmente de ascendencia. Pensamos que cierta ascendencia amerindia determina que en nuestro país se concentre esta patología, así como se ha demostrado, por ejemplo, que la ascendencia mapuche aumenta o determinaría el aumento de riesgo de cáncer de vesícula. Entonces, eso mismo pensamos que suscita la alta frecuencia del VKH en nuestra población”.
La enfermedad también presenta una mayor frecuencia en mujeres. ¿A qué atribuyen esta diferencia? “Por lo menos en nuestra práctica habitual, más o menos tres cuartos de nuestros pacientes con VKH son mujeres. Aunque no tenemos una hipótesis clara de esto, creemos que es porque esta es una enfermedad autoinmune y la autoinmunidad, en general, es más frecuente en forma global en las mujeres”.
El diagnóstico y el tratamiento tempranos son fundamentales para prevenir complicaciones y evitar la ceguera. Ante este hallazgo, el equipo del Dr. Urzúa ha asumido un gran desafío, pues Chile se encuentra entre los países con mayor frecuencia de VKH en policlínicos de atención terciaria de uveítis. “Y esto determina también que tenemos una responsabilidad de reportar esto y de estudiar esta enfermedad, porque en países donde la frecuencia de esta patología es menor al 5%, por supuesto que estudiar, generar estudios y evidencia clínica y científica sólida en lo que es el VKH en su población es mucho más difícil. Entonces, nosotros tenemos una responsabilidad, que es conducir el estudio en VKH y eso es lo que hemos estado haciendo los últimos 15 años en nuestro Laboratorio de Enfermedades Autoinmunes Oculares y Sistémicas”.
El Laboratorio de Enfermedades Autoinmunes Oculares y Sistémicas (LEAOS) funciona en el Hospital Clínico U. de Chile desde 2019. Se ha adjudicado varios fondos y cuenta con otras líneas de financiamiento, que le han permitido concentrar parte importante de su trabajo en la uveítis y, en particular, en el VKH. Sus integrantes han realizado estudios clínicos e investigaciones sobre biomarcadores moleculares de la enfermedad. El Dr. Urzúa es su director, mientras que la oftalmóloga Dra. Loreto Cuitiño es su subdirectora e investigadora clínica del Hospital.
El trabajo fue publicado en la revista Eye y tiene como primeros autores a la Dra. Marcela I. Abde-Celis, alumna de segundo año del Programa de Formación de Especialistas, y al Dr. Nicolás R. Cholaky-Mejía, estudiante del Programa de Doctorado y del Programa de Especialistas de Oftalmología.
También participaron integrantes del laboratorio LEAOS: el Dr. Fabián Vega-Tapia, bioquímico y profesor adjunto del Departamento de Oftalmología; el Dr. Álvaro Olate-Pérez, oftalmólogo e investigador clínico asociado; y Rodrigo Valenzuela, bioquímico e investigador asociado, junto con la Dra. Loreto Cuitiño y el Dr. Cristhian A. Urzúa, autores correspondientes del estudio.