La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha provocado un impacto inmediato y significativo en los mercados financieros mundiales, con repercusiones directas para las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) chilenas. Expertos en mercados advierten sobre las difíciles condiciones que enfrentarán estas empresas como resultado de la guerra y el aumento en los precios del petróleo y el dólar.
Las bolsas asiáticas y europeas experimentaron caídas drásticas este lunes, en reacción a las tensiones geopolíticas que han reavivado temores acerca de la estabilidad global. Los precios del petróleo y el gas han alcanzado niveles alarmantes, mientras que el riesgo de interrupciones en el Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, eleva aún más la incertidumbre en los mercados energéticos y comerciales.
Según Jorge Tolosa, operador de renta variable de Vector Capital, la situación actual es una respuesta temprana a las novedades del conflicto.“Los inversores están reaccionando de manera inmediata a las noticias, lo que ha llevado a un incremento en los precios de metales como el oro y la plata, además de una notable volatilidad en el mercado del dólar”, señala Tolosa.
Carlos Guayara, cofundador de TRII, enfatiza que el impacto económico es directo y severo para las PYMEs. «Chile importa prácticamente todo el petróleo que consume. Con el crudo en alza, la cadena de transmisión de costos es inmediata. Las PYMEs, que dependen del combustible para operar, verán un ‘impuesto inflacionario’ directo en sus flujos de caja, incrementando los fletes y los costos operativos», explica Guayara.
Asimismo, el aumento del dólar en tiempos de tensión geopolítica representa una doble amenaza para las empresas. «Los importadores se verán obligados a traspasar el aumento de costos al consumidor, lo que podría enfriar las ventas. Por otro lado, aquellas PYMEs con deudas en dólares enfrentarán un desajuste financiero justo cuando la liquidez comienza a apretarse», advierte.
La posibilidad de alteraciones en las cadenas de suministro también genera preocupación. Muchos emprendedores están poco preparados para un posible ‘cuello de botella’ logístico. Mientras que un retraso en la llegada de insumos desde Asia podría resultar en quiebras de stock y parálisis en la producción local.
Los sectores más vulnerables incluyen transporte y logística, comercio importador, manufactura y agroindustria, así como la construcción, donde los costos de materiales podrían aumentar, impactando negativamente en la rentabilidad.
Patricio Gana, director de AK Contadores, refuerza la idea de que el precio del petróleo y del dólar afectará la operación diaria de las PYMEs. “Si bien algunos expertos prevén que esta situación será pasajera, es crucial que las empresas se preparen para la inminente volatilidad en el mercado”, indica.
Frente a este panorama incierto, los expertos sugieren adoptar medidas defensivas como blindar la caja financiera, adelantar compras de insumos críticos y evaluar los precios de venta para preservar márgenes. La necesidad de optimización en la eficiencia energética y la exploración de derivados financieros se presentan como estrategias esenciales para mitigar riesgos.
Ante la incertidumbre, la preparación y la adaptación serán claves para navegar esta crisis económica.
