Lucero aterriza en Chile y el Superclásico se mete (otra vez) en el mercado

Por: Sebastián Vallejos

La noticia ya dejó de ser rumor: Juan Martín Lucero llegó hoy a Chile para finiquitar los últimos detalles de su traspaso a Universidad de Chile. Todavía queda el paso final, pero el escenario está instalado y el impacto ya se siente: cuando el “Gato” vuelve a pisar Santiago con la U como destino probable, el Superclásico se juega en un lugar incómodo… el de la memoria.

Y como si entendiera perfecto el peso del cruce, Lucero también movió fichas fuera de la cancha: borró historias en Instagram relacionadas a su etapa anterior. En el fútbol chileno, ese tipo de gesto no pasa colado. No es solo limpieza de redes: es control de relato.

No es solo un 9: es un símbolo con pasado reciente

Si esto se concreta, la U no suma “un delantero más”. Suma un nombre con historia fresca en el Monumental, con goles, protagonismo y una salida que todavía genera ruido. Por eso la conversación explotó antes de cualquier anuncio: acá el juicio no parte por el rendimiento, parte por la pertenencia.

En Chile, cambiar de club puede ser una decisión profesional. Pero cambiar de vereda en el Superclásico se lee como otra cosa.

La lista del “doble escudo” que siempre vuelve a arder

Lo de Lucero también revive una historia que a estas alturas es parte del folclor: la de los jugadores que vistieron las dos camisetas. No es un fenómeno nuevo, pero cada tanto aparece un nombre que le devuelve gravedad al tema, como si el conteo se reiniciara desde cero.

En esa lista hay casos que quedaron tatuados en la cultura del fútbol chileno:

  • Leonel Sánchez, ícono azul, jugando por Colo Colo en 1970.

  • Adolfo Nef, arquero que pasó por ambos en los 70.

  • Patricio Yáñez, de la U a un Colo Colo campeón de Libertadores.

  • Jean Beausejour, campeón con ambos y con ruido inmediato.

  • Gonzalo Jara, con historia importante en los dos lados.

Son nombres que explican por qué el hincha no discute “rendimiento” primero. Discute pertenencia.

La era moderna no perdona: todo queda grabado

Antes, esto se discutía en la radio. Hoy se discute con archivo: clips, capturas, declaraciones antiguas, frases recicladas, reacciones en redes. No hay borrón real. Por eso un jugador que cruza ahora no solo cambia de club: cambia de historia pública.

Y por eso cualquier gesto —hasta borrar historias de IG— se vuelve parte del partido.

El termómetro se llama Superclásico

En Chile, estos movimientos no se resuelven con un comunicado. Se resuelven con el tiempo… y con un partido específico: el Superclásico.

Porque el veredicto casi siempre llega así:

  • El primer gol (o la primera sequía),

  • El primer gesto a la galería,

  • El primer partido grande,

  • Y sobre todo, el primer clásico jugando “del otro lado”.

Lucero ya está en Chile, y el último tramo parece cuestión de nada. Si termina por concretarse, no será solo un refuerzo: será un capítulo con presión propia, escrito con tinta azul… y leído con rabia en blanco y negro.