Colo-Colo y el liderazgo que se perdió

Macul, 9 de enero de 2026

El inicio de la pretemporada en el Estadio Monumental ha dejado al descubierto una herida que va más allá de lo táctico. Tras la masiva poda de jugadores y la política de austeridad impuesta por la dirigencia, el técnico Fernando Ortiz se enfrenta a un dilema que toca la fibra más sensible del club: la pérdida de los referentes de casa. En un equipo que históricamente se ha movido bajo liderazgos claros, hoy la pregunta sobre quién debe portar el brazalete de capitán es un incendio sin control.

El factor Pavez: El liderazgo bajo sospecha

En un escenario normal, Esteban Pavez sería el heredero indiscutido. Sin embargo, el volante atraviesa su momento más bajo con los hinchas albos. El quiebre definitivo se produjo tras sus polémicas declaraciones donde elogió la estructura de Universidad Católica por sobre la alba, sumado al desplante de rechazar la jineta en plena cancha durante un partido del año pasado. Hoy, Pavez genera una división peligrosa: para muchos, ya no representa los valores del club y su capitanía es vista más como una inercia del contrato que como un liderazgo genuino. Portar la cinta con la galería en contra es un peso que hoy parece tenerlo contra las cuerdas.

Vidal y el dilema de la indisciplina

La figura de Arturo Vidal surge como la única respuesta lógica, pero cargada de asteriscos. Si bien es el «King», su 2025 estuvo marcado por polémicas extrafutbolísticas que desgastaron su relación con el cuerpo técnico de Ortiz. Desde sus transmisiones en vivo cuestionando decisiones tácticas hasta sus apariciones en eventos fuera del club en plena competencia, el volante ha demostrado que su foco no siempre está en el Monumental. A sus 38 años, un capitán que falta a entrenamientos o que desafía la autoridad del técnico por redes sociales difícilmente puede ser el ejemplo para un plantel que necesita disciplina para salir a flote.

Correa: ¿Un nuevo «Capitán Argentino»?

Ante este vacío, el nombre de Javier Correa empieza a tomar fuerza, aunque con matices históricos. Correa ha intentado mostrarse como un líder desde el profesionalismo y el esfuerzo, un perfil que inevitablemente evoca la figura de Marcelo Espina. No obstante, el hincha colocolino es exigente: Espina no solo era el «10», sino que entendía la mística del club como pocos extranjeros en la historia.

Correa hoy está lejos de esa representatividad y mucho más de figuras consulares como Marcelo Barticciotto, quien trascendió el fútbol para convertirse en un símbolo de la institución. El delantero cordobés es un profesional de fuste, pero en Macul se sabe que para ser capitán siendo extranjero no basta con meter goles; hay que «empaparse de pueblo», algo que Correa todavía tiene como asignatura pendiente.

Morón y sus dilemas

Daniel Morón y la dirigencia han priorizado la limpieza salarial por sobre la estabilidad emocional del equipo. Al desmantelar la base de casa, han dejado a Fernando Ortiz navegando en un mar de incertidumbre. Entre un capitán cuestionado por sus dichos (Pavez), un ídolo consumido por sus propias polémicas (Vidal) y un líder foráneo que aún no calza los botines de los grandes referentes argentinos del pasado (Correa), Colo-Colo inicia el 2026 buscando desesperadamente un alma que le devuelva la identidad perdida entre deudas y malas decisiones de mercado.

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