Seminario abordó los desafíos que enfrenta la industria salmonera en Chile y expertos coinciden en la necesidad de mejorar los estándares de esta actividad

Santiago, 28 de noviembre, 2025 – (larazon.cl) Salmonicultura en tensión: equilibrando ciencia, regulación y naturaleza, fue el título del encuentro organizado por Oceana y que convocó a diversos expertos en la materia. En la ocasión, se expusieron los impactos ambientales, sanitarios y sociales que esta actividad presenta tanto en nuestro país como en el mundo, evaluando a la vez cuáles son las brechas y posibles soluciones para minimizar las externalidades negativas de esta industria.

El evento contó con las presentaciones del director de campañas de Oceana en Chile, Cristóbal Correa; del profesor emérito del New York Medical College, Dr. Felipe Cabello; y del Dr. David Costalago, científico de Oceana Internacional. Posteriormente, se realizó un conversatorio en donde participaron la Superintendenta del Medio Ambiente, Marie Claude Plumer; el presidente de Salmon Chile, Arturo Clement; la directora ejecutiva de Oceana en Chile, Liesbeth van der Meer; y la directora del Instituto tecnológico del Salmón, Intesal, Marcela Bravo.

Cristóbal Correa fue el encargado de abrir las presentaciones, con una revisión del contexto regulatorio, afirmando que el desarrollo de la salmonicultura “se ha sustentado en un marco normativo fragmentado, incompleto y frecuentemente reactivo, que no siempre ha avanzado al ritmo del crecimiento de la industria ni de los impactos que ella produce en los ecosistemas marinos”.

Por su parte, el Dr. Cabello abordó el efecto del uso de grandes cantidades de antibióticos en la industria del salmón y los impactos que esto tiene en el medio ambiente y en la salud de los peces y de las personas, señalando que “el 80% de los antibióticos que se utilizan en la salmonicultura pasan al ambiente, y potencialmente, seleccionan resistencia bacteriana que es capaz de trasmitirse a patógenos de peces y de humanos”. 

La resistencia bacteriana a antibióticos se presentó como uno de los desafíos críticos que debe enfrentar el país, considerando las consecuencias negativas que conlleva para la salud pública. Esto ha sido demostrado por estudios colaborativos recientes de la Universidad Católica, de la Universidad de Chile, de la Universidad del Desarrollo, y de instituciones como la Escuela de Medicina Tropical de Londres. “En Chile existe un problema creciente de resistencia a los antimicrobianos, tanto a nivel de medicina veterinaria como humana, lo que está dificultando de manera importante, el tratamiento de infecciones bacterianas, produciendo excesivas complicaciones, muertes y un elevado costo económico”, agregó el Dr. Cabello.

Desde una perspectiva internacional, el Dr. Costalago presentó un análisis crítico sobre el modo de producción de salmones, y que incluyó materias de seguridad alimentaria para poblaciones costeras. El especialista expuso el problema social que enfrentan comunidades de países africanos como Senegal, Gambia o Mauritania, cuyas poblaciones dependen nutricionalmente de peces que están siendo transformados en harina y aceite de pescado para alimentar salmones.

“Para obtener un kilo de harina de pescado se necesitan entre cuatro y seis kilos de peces, y para un kilo de aceite, hasta 62 kilos de peces. Estas harinas y aceites de pescado son una parte irremplazable de la dieta del salmón”, afirmó Costalago. “Extraer cardúmenes enteros para alimentar especies cultivadas no es sostenible ni equitativo”, añadió el científico marino de Oceana, quien visitó el país para exponer sobre estos estudios.

El evento cerró con un conversatorio directo entre Estado, industria, ONGs, y ciencia, en donde se hizo un llamado a la colaboración entre estos actores para garantizar que el crecimiento de la salmonicultura en el país no comprometa a la salud pública ni a la biodiversidad.

La Superintendenta del Medio Ambiente, Marie Claude Plumer, destacó el fortalecimiento del organismo con el uso de tecnología para fiscalizar a la industria salmonera con imágenes satelitales, y explicó que “hoy se fiscaliza prácticamente al 100% de los centros que tienen resolución de calificación ambiental bajo un modelo que tiene tres pilares: prevención, corrección y respuesta sancionatoria”.

En la misma línea, la directora de Oceana en Chile, Liesbeth van der Meer, valoró los avances que se han dado en términos regulatorios, especialmente en la ley que exige la publicación de datos de uso de antibióticos, antiparasitarios, mortalidades y producción aprobada en 2023.

Clement afirmó que el fin de la industria en Chile es “hacer las cosas bien”, e hizo un llamado a usar más ciencia. El presidente de Salmon Chile lamentó la poca inversión en investigación y desarrollo en el país, explicando que “solo se invierte el 0.36% del PIB, comparado con el 2,2% de Noruega, nuestro principal competidor”.

La directora de Intesal, Marcela Bravo, comentó que “se está desarrollando un plan de ciencia que incluye investigación en escapes de peces, fondos marinos, uso de antibióticos y floración de algas nocivas, porque creemos que hay respuestas que aún no se han dado”, haciendo un llamado a colaborar entre las distintas instituciones involucradas.

El seminario, que contó con la moderación del periodista Nicolás Vial, finalizó con un llamado a seguir abriendo los puentes de diálogo entre los diferentes actores para, de esta manera, avanzar en una regulación efectiva y minimizar las externalidades negativas de la industria del salmón en nuestros mares.