Destacada académica advierte que más de 1.000 millones de toneladas de alimentos se botan cada año

En el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, la académica del INTA de la Universidad de Chile Carmen Gloria González explicó que “cada año más de 1.000 millones de toneladas de alimentos se botan” y advirtió que este problema también implica la pérdida de nutrientes, agua, energía y trabajo. Además, señaló que en Chile “cada familia desperdicia cerca de 63 kg de pan al año” y entregó recomendaciones para reducir el desperdicio en los hogares.

Reducir las pérdidas y mejorar la disponibilidad de alimentos. Ese es el principal objetivo del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, instaurado por la ONU en 2019 y que se conmemora cada 29 de septiembre. El tema de este año se centra en el «Potencial transformador de la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos» y el objetivo es dar a conocer que abordar este problema puede generar un triple beneficio: mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición, reducir la presión sobre los recursos naturales y las emisiones de gases de efecto invernadero e impulsar la productividad y el crecimiento económico.

Según datos recientes, hay alimentos que nunca llegan a consumirse. Cerca de un 13,3% de los alimentos producidos mundialmente se pierde después de la cosecha y antes de llegar al comercio minorista, mientras que alrededor del 19% de los alimentos disponibles para los consumidores se desperdicia en hogares, servicios de alimentación y comercio minorista. Este problema tiene consecuencias en distintos planos, no solo en el económico, porque se desaprovechan el agua, la tierra, la energía, el trabajo y el capital utilizados para producirlos. Además, los alimentos desperdiciados que terminan en vertederos generan gases de efecto invernadero durante su descomposición, contribuyendo al cambio climático.

La nutricionista Carmen Gloria González, doctora en Nutrición y Alimentos y académica del INTA de la Universidad de Chile, aseguró que “cada año más de 1.000 millones de toneladas de alimentos se botan y no son consumidas. Esto no es solamente un problema de comida, también se desperdician los nutrientes, el agua, la energía y todo el trabajo de las personas que hubo detrás para producir los alimentos”.

En relación con la magnitud del problema, la académica señala que “la mitad de las frutas y verduras son desperdiciadas; cada familia desperdicia cerca de 63 kg de pan al año y, por eso, reducir las pérdidas y desperdicios tiene un enorme potencial transformador”.

“Es bueno para la alimentación, para el medio ambiente y para nuestros bolsillos”, indica Carmen Gloria González, quien entregó recomendaciones para evitar el desperdicio de alimentos:

  • Comprar solo lo que necesitamos;
  • planificar las comidas;
  • conservar adecuadamente los alimentos;
  • no descartar las frutas y verduras solo porque tienen alguna imperfección.