| Por Roberto Montoya | De la crisis moral y una simple cadenita que lo dice todo!

En Chile, tras la aprobación de la Megareforma del Gobierno y en tiempos en que 13 compatriotas han muerto por los temporales, otras personas aun permanecen desaparecidas aparentemente bajo el barro y otras miles han perdido completamente sus casas, viene a mi mente una frase del actual presidente Kast que repitió majaderamente hasta el cansancio y que no deja de dar vueltas en mi cabeza… » Todo va a estar bien, hay que estar tranquilos»… duele la indolencia y la hipocresía descarada en política.

La verdad es que tras la trampa de la Megarreforma, que supondrá una perdida millonaria por la rebaja presupuestaria y de impuestos, un endeudamiento artificial que hipotecará el futuro de varias generaciones y que significa que el 99% de los chilenos le transferirá dineros al 1% mas rico, el circulo mas cercano al Ministro de Hacienda Jorge Quiròz, ya ha recibido sus «merecidos bonos» bajo el nombre de “incentivos de gestión”.

1.-​Rudy Canales Zemljic (Jefe de Gabinete):
Recibió un bono de $6,3 millones, aumentando su remuneración bruta de junio de $6,8 millones a $13,2 millones.
​2.-Mónica Bravo Bahamondes (Jefa de Gabinete de la Dipres):
Se adjudicó un adicional de $7,6 millones, lo que elevó sus ingresos mensuales de $6,4 millones a un total de $14 millones.
​3.-Josefina Soto Larreátegui (Coordinadora Legal y Administrativa):
Percibió un extra de $5,7 millones, pasando de un sueldo de $7 millones a $12,8 millones. ​
4.-Tomás Bunster Bustamante (Coordinador de Regulación Económica): obtuvo $4,6 millones de bonificación, escalando su renta de $6,9 millones a $11,5 millones. ​

La justificación que harán en bloque desde el gobierno de estos bonos será: «que esto es solo el cumplimiento regular de asignaciones e incentivos legalmente establecidos».

Yo estoy de acuerdo que estas personas ganen sus bonos como cualquier trabajador, incluso podríamos discutir acerca de los elevados montos considerando que son platas publicas, lo insultante es que el resto de los millones de chilenos sobreviven con un salario miserable, menor a 500.000 pesos ( que es mas de la mitad del país).

Si en un hogar de 4 personas, el salario promedio es de $572.269, mas de la mitad de estas familias trabajadoras aunque trabajen toda su vida, no podrán salir jamás bajo la línea de la pobreza.

Esto es una ofensa que sigue generando un creciente resentimiento social y que nos mueve a activarnos por el bien de Chile y de toda la comunidad.

Seguramente habrá algunos que dirán «disfruten lo votado», pero la verdad es que la crisis ética, valórica, de confianza y probidad que acontece a todo nivel en la sociedad es de una profundidad y un nivel de indecencia que muy pocos logran advertir y en el cual el fanatismo ideológico y el dogmatismo político, niegan la posibilidad de que haya dialogo verdadero para un avance social futuro.

No se piensa en los muertos, ni en la inmensa mayoría de las familias chilenas pobres, que en estos momentos están pasando hambre o durmiendo mojados en una carpa bajo la lluvia en pleno invierno.

Lo que mas decepciona no es la actitud winner o rapiña de estos ladronzuelos sinvergüenzas de cuello y corbata que siempre han actuado igual en Chile, al filo de la ley o directamente en contra de ella, arrebatándole de mala forma el dinero publico al Estado, si no el letargo y la nula reacción de la gran mayoría de la población, resentida, sumisa y resignada a su suerte, que teniendo en sus manos toda la fuerza, no hace nada por salir de su estado de esclavitud, opresión y maltrato permanente.

La frase típica cargada de ignorancia e irresponsabilidad cívica que se repite a menudo es «da lo mismo si voy a votar o por quien vaya a votar, si igual tengo que ir a trabajar mañana»… ahora tenemos el resultado de esa ineptitud ciudadana.

Esta emergencia, nuevamente y como lacerante y permanente espejo, lo único que viene a mostrarnos, es la enorme, inhumana e indigna desigualdad social que aun impera en Chile y el tremendo trabajo y desafío que como sociedad tenemos todos por hacer, para recuperar el dialogo honesto, la conciencia de clase y algo de la dignidad que esta totalmente extraviada.

Que si es tan grave la crisis moral y ética en Chile?… sólo pregúntate, por que en los bancos desde hace años le ponen una cadena a un simple y barato lápiz Bic

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE DIARIO LA RAZÓN

Roberto Montoya– Psicoterapeuta Clínico.