| Por Susana Gómez Zuloaga | Fin de la tómbola: lo que dicen los datos

El Ministerio de Educación ha situado el «fin de la tómbola» y el «mérito en la admisión» entre sus prioridades para 2026-2030. Antes de respaldar el giro, vale la pena consultar la investigación disponible.

Chile arrastraba un problema serio: en 2018, la prueba PISA lo ubicaba entre los tres países con mayor segregación escolar para los alumnos de menores recursos. El Sistema de Admisión Escolar surgió para corregirlo, impidiendo que los colegios con financiamiento estatal escogieran a sus estudiantes.

Los resultados son medibles. Un análisis del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile constató que la segregación en establecimientos subvencionados disminuyó un 35% entre 2015 y 2024, con bajas de 24% en cuarto básico y 21% en segundo medio tras la aplicación plena del sistema.

El argumento de que se ignora a las familias tampoco se sostiene: en el proceso 2026, de 463.923 postulantes, el 52,5% obtuvo su primera opción y el 92,8% quedó asignado. La dificultad de fondo es la escasez de buenos colegios cercanos, no el método de asignación.

Resta el mérito. Décadas de estudios advierten que separar a los estudiantes por rendimiento agudiza las desigualdades de los más rezagados sin elevar los resultados globales. Conviene perfeccionar la transparencia del sistema, no eliminarlo. Reconocer el esfuerzo es deseable; asegurar que todos los niños tengan la oportunidad de desplegarlo es una cuestión de justicia.

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Susana Gómez Zuloaga – Doctora en Educación. Académica IPLACEX.