| Por Senador Gastón Saavedra | El momento de Codelco

Por estos días, Codelco vuelve a estar en el centro del debate nacional. Las cifras, los cambios en su administración, los desafíos productivos y las decisiones estratégicas han generado opiniones diversas respecto del futuro de la principal empresa estatal del país. Sin embargo, más allá de las contingencias propias de cualquier organización de esta magnitud, es necesario mirar el panorama completo y comprender qué es lo que realmente está en juego.

Codelco no es una empresa cualquiera. Durante más de cinco décadas ha sido uno de los pilares del desarrollo económico de Chile, aportando recursos fundamentales para financiar políticas públicas, infraestructura, educación, salud y programas sociales. Su existencia ha permitido que la riqueza generada por uno de nuestros principales recursos naturales beneficie directamente a millones de chilenos.

Por supuesto que existen desafíos. La industria minera enfrenta hoy un escenario más complejo que hace algunas décadas. Los costos de producción son mayores, los yacimientos requieren inversiones cada vez más significativas y la competencia internacional es intensa. A ello se suman las exigencias ambientales, tecnológicas y de sostenibilidad que demanda la minería moderna.

Pero precisamente por la importancia estratégica de Codelco, la discusión debe centrarse en cómo fortalecerla y proyectarla hacia el futuro. Chile necesita una empresa estatal moderna, eficiente y competitiva, capaz de liderar los nuevos desafíos de la minería mundial y aprovechar las oportunidades que ofrecen minerales estratégicos para la transición energética global.

Las dificultades que enfrenta la estatal no pueden transformarse en argumentos para debilitar su rol. Por el contrario, deben ser un llamado a mejorar su gestión, acelerar sus proyectos estructurales y garantizar las condiciones necesarias para que continúe siendo una herramienta de desarrollo para el país.

El cobre seguirá siendo una de las principales riquezas de Chile y Codelco debe seguir siendo protagonista de ese futuro. La tarea no es reducir su relevancia, sino fortalecer su capacidad para generar crecimiento, empleo y bienestar para las próximas generaciones.

Hoy más que nunca, el desafío es pensar en grande. Porque cuando hablamos de Codelco, no estamos discutiendo únicamente sobre una empresa; estamos hablando de una parte fundamental del desarrollo y del futuro de Chile.