Estudio de EASEC revela que certificar habilidades transversales es clave para el desarrollo entre los 12 y 18 años

Un estudio internacional desarrollado por Andrea Gray, Partnerships & Institutional Engagement Officer, e Isaías Sharon, Director of Institutional Relations, destacó la creciente necesidad de que los establecimientos educacionales fortalezcan y certifiquen habilidades transversales en estudiantes de educación secundaria, especialmente entre los 12 y 18 años.

El informe “EASEC for Schools: Habilidades Transversales en Educación Secundaria — Evidencia Internacional 2025” reúne antecedentes de Europa, Norteamérica, Sudamérica y Asia, concluyendo que competencias como el pensamiento crítico, liderazgo, comunicación, colaboración y resiliencia ya son consideradas esenciales tanto para la educación superior como para el mercado laboral. 

El estudio sostiene que la automatización, la inteligencia artificial y los cambios en el mundo laboral están obligando a los sistemas educativos a ir más allá de las notas y conocimientos técnicos tradicionales. “Las competencias técnicas, por sí solas, ya no son suficientes”, plantea el documento, enfatizando que hoy las universidades y empleadores valoran cada vez más las habilidades blandas verificables. 

En el caso de América Latina, el informe advierte una “brecha de certificación”, señalando que muchos estudiantes ya poseen capacidades socioemocionales, pero estas no son evaluadas ni acreditadas formalmente. Datos del ERCE 2019 de UNESCO muestran que 8 de cada 10 estudiantes presentan apertura positiva a la diversidad y 3 de cada 4 aseguran tener capacidad de autorregulación escolar. 

En Norteamérica, la tendencia apunta a que universidades comiencen a considerar competencias no cognitivas en sus procesos de admisión. El estudio menciona investigaciones que relacionan la formación en habilidades blandas con un mejor desempeño universitario y mayor integración académica. 

Mientras tanto, países asiáticos como Singapur, Corea del Sur y Japón ya han impulsado reformas educativas que sitúan las competencias transversales al mismo nivel que los contenidos académicos, incorporando incluso sistemas de microcredenciales verificables para estudiantes secundarios. 

Andrea Gray, Partnerships & Institutional Engagement Officer de EASEC, sostuvo que “hoy el desafío de los colegios no es solamente entregar conocimientos académicos, sino también preparar estudiantes capaces de adaptarse, colaborar y desenvolverse en un mundo cada vez más cambiante. Las habilidades transversales ya no son un complemento, sino una necesidad para el futuro educativo y laboral de los jóvenes”.

La investigación concluye que certificar estas habilidades no solo mejora la preparación de los jóvenes para la universidad y el empleo, sino que además fortalece la reputación y diferenciación de las instituciones educativas frente a los nuevos desafíos globales.