Artista que se fue a Alemania por amor, regresa a Chile como inmigrante: Tótem Pérez presenta su última exposición en Valparaíso

Entre el 2 y el 5 de abril, el pintor nacional radicado en Berlín hace tres décadas ofrecerá en el Museo del Inmigrante de Valparaíso su muestra «MIX», una selección de obras que indagan en la experiencia emocional de amar en territorios ajenos. La entrada es gratuita.

Francisco Tótem Pérez (48) nunca planeó vivir en Alemania. «Llegué allá sólo por el amor de una mujer», reconoce el artista santiaguino, retrotrayéndose 30 años en el tiempo. «No sabía el idioma ni conocía la cultura, solo que estaba completamente enamorado», continúa el pintor, quien se encuentra en Chile a propósito de su trabajo más reciente: entre el 2 y el 5 de abril presentará «MIX», una exposición que rescata parte importante de su obra y que podrá visitarse en el Museo del Inmigrante de Valparaíso, en Concepción 499. La entrada es gratuita.

«Son 15 pinturas que hablan del poder del sentimiento, del amor en lugares extraños. He intentado explorar otros temas, pero siempre termino volviendo a eso», explica, en referencia a una trayectoria que lo ha llevado a exponer en México, Hungría, Francia, España, Japón y Eslovenia.

El sentimiento y su arte lo han llevado a sitios impensables para él. «Me enamoré perdidamente de esa mujer de Berlín, después de conocerla durante un viaje por Sudamérica. No me quise despedir y la seguí: al poco tiempo vivíamos juntos, teníamos un hijo y habíamos formado una familia en su ciudad», recuerda. Fue en ese contexto donde comenzó a dedicarse de lleno al arte.

Instalado en Kreuzberg, uno de los barrios bohemios y más activos de Berlín, fue construyendo un sello propio. Su carácter, dice, también jugó un papel clave. «Soy extrovertido, cercano, y tengo una forma de expresarme que llama la atención. En un contexto más reservado como el alemán, eso marca una diferencia», comenta. Esa tensión entre culturas terminó filtrándose en su obra.

Su trabajo recoge precisamente ese cruce de identidades, combinando sensibilidad contemporánea con una relación directa con el entorno. Berlín, con sus calles, fábricas abandonadas y muros intervenidos, se volvió soporte e inspiración a la vez. «Es una ciudad que te permite intervenir, dialogar con el espacio. Mi pintura termina mezclándose con ella», señala. Desde la distancia, Chile sigue siendo una fuente constante: «La naturaleza de mi país me abre nuevas posibilidades de color», agrega.

Hoy admite habitar un territorio intermedio. «No me siento completamente chileno, pero tampoco alemán. Alemania me dio el tiempo y la constancia para desarrollarme. En estos años he podido crecer gracias al interés real que existe por el arte y al apoyo concreto de quienes lo compran», reflexiona.

La muestra en Valparaíso se presenta, en ese sentido, como un reencuentro con el origen. Las piezas reunidas en «MIX» fueron desarrolladas durante su etapa berlinesa y abordan temas como identidad, migración y amor. «Mis pinturas gritan eso: no soy de allá, aunque tampoco soy de acá. Me he construido desde lejos, aunque siempre he añorado mi punto de partida», concluye.