Señor Director:
Se ha sabido de muchos turistas realizando actividades no permitidas en nuestras áreas protegidas. Subir el río Futaleufú en motos de agua, hacer fogatas en Torres del Paine y utilizar vehículos 4×4 en dunas protegidas (matando pajaritos) son solo ejemplos de testimonios que se están viralizando por las comunidades locales. Sin ir mas lejos, el mismo día que Aculeo se declaró humedal protegido circulaba una lancha, pese a la orden municipal que lo prohíbe. Al parecer, no existe ningún respeto por los economistas que se protegen en Chile, y así los hechos continúan repetiéndose en todo el país. Es tiempo de que se dé a entender que nuestras áreas protegidas se disfrutan cuidándolas, y que toda persona que viole las reglas para su preservación sea perseguida, pague altos costos en multas, y en algunos casos cárcel. ¡Basta de abusos!
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Pablo A. Garcia-Chevesich, Ph. D.
Hidrólogo y miembro del Programa Hidrológico Intergubernamental de UNESCO