| Por Raúl Rojo | Serie “Mussolini: Hijo del Siglo” Cuando la ficción del pasado nos habla del fascismo del presente

La serie Mussolini: Hijo del Siglo, estrenada en septiembre del 2025 a través de MUBI y Prime Video. Nos relata el ascenso del fascismo en la Italia del siglo XX, desde la fundación de los Fascios en 1919 hasta el discurso en el parlamento en 1925.

Desde la mezcla de recursos fílmicos propios de un relato de época combinado con  elementos modernos y una banda sonora electrónica contemporánea hasta el tratamiento narrativo y audiovisual con ruptura de cuarta pared, nos hacen entrar en la mente y acción del propio Mussolini, sus adherentes y el contexto socio-político.

Esto en pequeñas palabras para contextualizar la profundidad de tal columna, que no va centrada en el análisis fílmico de la serie en sí misma, sino que en la realización y el comprender la historia y el contexto a partir de la teorización cinematográfica. Marc Ferro, historiador y cineasta, argumentaba en su libro El cine, una visión de la historia que el cine que narra el pasado, es decir, el cine histórico como tal nos refleja más sobre el presente en el cual se realiza la obra que del propio pasado y por lo tanto: “El pasado evocado debe leerse como una transcripción de los problemas del presente” (163).

El pasado no está tan lejos del presente. Hoy en día en un mundo globalizado la ultraderecha toma poder de la misma forma que lo hicieron los Fascios, a partir del miedo y castigo, y ad portas de la segunda vuelta, el fascimo nos acecha con Kast.

Las estrategias pueden cambiar, las formas se adaptan a los contextos históricos, pero las iniciativas son las mismas, la serie Mussolini nos muestra a este ser casi humanizando con sus problemáticas, pero llevando el discurso de gobierno de emergencia cuando supuestamente existe el caos y es imposible la gobernabilidad.

Es de constante análisis el comprender al votante por las consignas sin profundizar en las problemáticas. Sin ser capaces de leer y analizar las propuestas, que están visibles, no hay información que se oculte al respecto. Y claro está que no es necesario llegar al poder con camisas negras y bototos, sino que con los votos, argumentado en la propaganda del miedo, el “gobierno de emergencia”.

Kast representa ni siquiera el estancamiento, sino el retroceso en toda su forma; su programa conservador suprime diferencias y vuelve ingobernable cualquier proyecto democrático. Y si, como plantea Marc Ferro, el cine que narra el pasado nos revela los temores y tensiones del presente, entonces solo queda esperar que, en el futuro, la realización fílmica de nuestra propia historia hable de un Chile distinto: uno con más derechos sociales, más dignidad y una democracia realmente resguardada.

Por Raúl Rojo – Cineasta formado en la Universidad de Valparaíso y mediador artístico, con experiencia en dirección, guion, fotografía y edición. Cofundador de Trema y Magno Producciones, ha desarrollado proyectos y cortometrajes, con participación en instancias de exhibición nacional e internacional.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE DIARIO LA RAZÓN