Un megaproyecto chino en Perú podría cambiar el equilibrio de poder en América Latina

La inminente inauguración del puerto de Chancay, un colosal proyecto ubicado aproximadamente a 80 kilómetros al norte de Lima, está generando grandes expectativas respecto a los impactos económicos que podría desatar no solo a nivel local, sino en toda Latinoamérica.
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La especialista en economía política internacional Alana Camosa, integrante de Observa China, red independiente de estudios sobre el país asiático, explicó los detalles.
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Descongestión y estímulo económico

Según la experta, la ubicación estratégica del puerto de Chancay ofrece un alivio crucial para los puertos tradicionales del Perú, como El Callao, lo que aportará significativamente a la descongestión de las operaciones portuarias del país andino.
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Camosa destaca que la implementación de este megaproyecto tiene el potencial de dinamizar la economía peruana, fomentando las relaciones comerciales con las naciones asiáticas, principal motor económico global.

«Es lógico vaticinar los efectos comunes a la instalación de estos megaproyectos, como la generación de empleos directos e indirectos y nuevas oportunidades comerciales no solo para el Perú, sino también para otros países de Sudamérica […]. El puerto tiene el potencial de funcionar como una especie de hub logístico para otros países de Sudamérica, como Ecuador y la propia Colombia», señala.

La diferencia entre el puerto de Chancay, según la especialista, radica en que es el primero de América Latina con capital mayoritario chino. Si bien puede fortalecer los lazos económicos entre Lima y Pekín, y servir como centro para otros países sudamericanos, Alana cree que la falta de infraestructura y complementariedad productiva en América del Sur podrían ser obstáculos para fortalecer la integración intrarregional.
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«El puerto [de Chancay] amplía la capacidad de conexión de la región con los países asiáticos, lo cual es muy positivo, aunque no necesariamente promoverá la interconexión entre los países sudamericanos, debido a la falta de inversión de los gobiernos de estas naciones, en las que se registran numerosas deficiencias de infraestructura y una falta de complementariedad productiva», señala.
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Nueva Ruta de la Seda: reconfigurando las inversiones latinoamericanas

Camosa también elogió el impacto del plan de inversiones de la Nueva Ruta de la Seda en América Latina, señalando que China tiene el potencial de reconfigurar las inversiones en la región.
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«El proyecto de expansión chino con inversiones en América Latina tiene el potencial de reconfigurar la correlación de las inversiones recibidas por los países latinoamericanos, cambiando el tradicional equilibrio de poder», destaca la experta, en relación a la histórica sumisión de la región a los dictados de Occidente y sus multinacionales.
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Desafíos de la dependencia y la complejidad económica

Sin embargo, destaca la analista, si bien estas nuevas inversiones e infrasestructuras pueden impulsar el crecimiento económico de la región, existe el riesgo de perpetuar la dependencia de una estructura en la que los países latinoamericanos suministran materias primas mientras importan productos manufacturados, por lo cual las naciones deben estar atentas a diversificar sus exportaciones.
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«Al mismo tiempo que las inversiones chinas pueden contribuir al crecimiento económico y a la generación de infraestructuras en los países latinoamericanos, ya sea a través de la expansión de la Nueva Ruta de la Seda o a través de las relaciones bilaterales, podría también fomentar el mantenimiento de una condición agraria-exportadora para los países latinoamericanos.»
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Según Camosa, el megaproyecto resalta la necesidad de que otros países de la región busquen inversión china para desarrollar su propia infraestructura y continuar en la senda del crecimiento.
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«El megaproyecto crea un llamado a los países latinoamericanos, incluido Brasil, a buscar inversión china para construir su propia infraestructura, así como fortalecer la presencia de China en América Latina», opinó.
La inauguración del puerto de Chancay está prevista para finales de 2024, durante la próxima cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por su sigla inglesa), que se realizará en Perú.