Alcalde de Valparaíso: «Kast es un peligro para la convivencia democrática»

Chile se encuentra ante una elección determinante para su futuro. Jorge Sharp, reelecto alcalde de Valparaíso, conversó sobre lo que está en juego en la contienda, ante la amenaza que representa José Antonio Kast, lo que podría abrir un gobierno de Gabriel Boric, y lo es necesario hacer desde lo que define como «el campo de octubre».
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Por Marco Teruggi
Periodista

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Chile está a puertas de «una de las elecciones presidenciales más importantes de las últimas décadas», afirma Jorge Sharp, alcalde de Valparaíso, recientemente reelecto. Es martes, y en la ciudad frente al mar —centro, 110 km al oeste de Santiago—, así como en numerosas partes del país, se realizan actividades de campaña que, el día 16 de diciembre tendrán su jornada de cierre. En este caso se trata de un festival de poesía a favor de Gabriel Boric, candidato de la alianza Apruebo Dignidad, que enfrentará este domingo 19 a José Antonio Kast, del Partido Republicano.
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La campaña y su segunda vuelta ocurren en un contexto particular del país que, desde las multitudinarias protestas de octubre de 2019, se encuentra en una sucesión de movilizaciones y elecciones.
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«Es un momento que calificaría como de carácter estratégico, ya que la revuelta social de octubre abrió la posibilidad de que los pueblos en Chile pudiesen luego de décadas de historia definir democráticamente el sistema económico, político y social que va a tener el país», aclara Sharp.
Ese «momento estratégico» reúne, explica, dos variables. «Una, destituyente: hay todavía una fuerte impugnación respecto a lo existente, cuestión que se expresó de manera aguda en los resultados electorales del 15 y el 16 de mayo [de 2021], donde fuerzas políticas principalmente independientes, a través de listas de independientes, logran propiciarle una derrota política al sistema de partidos, a la política tradicional, expresando esta fuerza que los pueblos habían expresado en la movilización en cuanto a demandar un nuevo modelo de país».
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Por otra parte, existe «un proceso de carácter constituyente, en el sentido de una discusión que está presente particularmente en el seno de la Convención Constitucional [electa ese 16 de mayo], vinculada a lo que sí queremos, no estamos de acuerdo con este sistema político, cuál es el sistema económico, social, político, que remplazará lo que existe hoy».
En ese contexto ocurre la presidencial de este 19 de diciembre, donde «ambas candidaturas expresan posibilidades muy distintas para el proceso constituyente». Kast, «de la ultraderecha, es un candidato que votó por el Rechazo [a conformar una nueva Constitución], y que va a ocupar todo el poder del Estado, si es que llegara a la presidencia, para evitar el éxito de la Convención Constitucional«.
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En frente, Boric «representa y, subrayo esta palabra, la posibilidad no garantizada de que ese proceso constituyente concluya en un texto constitucional que vaya perspectivando los primeros pasos de salida del neoliberalismo chileno, tanto en su dimensión socioeconómica como en su dimensión más política. Lo que tenemos el 19 de diciembre es un nuevo plebiscito, nuevamente estamos convocados a votar por el Apruebo o el Rechazo: Kast representa el Rechazo, Boric la opción del Apruebo».

Kast: tres características

«Lo importante siempre en política es no caricaturizar al enemigo en este caso, sino más bien tratar de poder sacarle bien la foto para saber cómo enfrentarlo. Yo creo que hay tres características que tiene el proyecto de Kast«, afirma Sharp.
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«Es un proyecto que en lo político es autoritarismo puro y duro, creo que desde esa perspectiva es un proyecto fascista, creo que ha quedado en evidencia para la opinión pública su intención de replicar sistemas de inteligencia o aparatos de represión propios del siglo XX, yo colocaba en mi Twitter que esta idea de encarcelar gente en lugares no habilitados para ello, o interceptar comunicaciones era una especie de resurrección de la DINA», explica, en referencia a la Policía secreta que operó durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
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«En lo socioeconómico [el proyecto de Kast] es ultraliberal, y aquí tomando las reflexiones que ha hecho en los últimos meses Álvaro García Linera, creo que es un tipo que propone más neoliberalismo para resolver la crisis del neoliberalismo, un neoliberalismo embrutecido, más enojado, más duro». Esa característica se expresa, por ejemplo, su negación de «la existencia del cambio climático como un fenómeno que afecta a los ecosistemas y a la humanidad misma».
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En tercer lugar, en lo «valórico», el candidato es «ultramontano conservador, un fundamentalista, Kast fue de los diputados que hace 10 años atrás recurrió al Tribunal Constitucional para que en Chile no se vendieran pastillas anticonceptivas del día de después, un tipo que se opuso al divorcio».
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«Creo que también la irrupción de esta derecha así caracterizada, se da en el marco de una crisis de la derecha más clásica en Chile, y en esta última elección ha quedado muy atrás, particularmente por el desgaste que les produjo el Gobierno de Piñera», reflexiona Sharp.
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Esa derecha, debilitada, fue encabezada en las presidenciales por Sebastián Sichel, quien llegó en cuarto lugar, y que, semanas atrás, le dio su apoyo a Kast, al igual que Joaquín Lavín, derrotado en las primarias por Sichel.
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El «campo de octubre» y Apruebo Dignidad

Sharp dejó el Frente Amplio, organización que encabeza Boric y que es parte central de la coalición Apruebo Dignidad, en noviembre del 2019. Ahora integra Territorios en Red, una «organización compuesta principalmente por colectivos territoriales». Las diferencias fueron puestas en «la hielera por el peligro que supone Kast, una figura que por su biografía está conectada directamente al régimen nazi«, que «es un peligro para la convivencia democrática».
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El apoyo público se manifestó en la campaña «500.000 nuevos rostros por Gabriel Boric» y la foto entre Sharp y el candidato que finalmente ocurrió el miércoles 15. «Para una política de izquierda en Chile el triunfo de Boric es fundamental, para una política popular un triunfo de Boric es un paso en una trayectoria más amplia de tiempo y por eso estamos apoyando al candidato».
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Ese respaldo no borra las diferencias que se vinieron conformando entre el espacio de Apruebo Dignidad y lo que Sharp caracteriza como el «campo de octubre», en referencia a la fuerza política, social, que irrumpió en octubre de 2019, protagonizó la revuelta, y ha estado marcada por diferencias con la figura de Boric, particularmente a partir de su firma en el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución del 15 de noviembre del 2019.
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«Esa fuerza no se encuentra en Apruebo Dignidad, ni menos se encuentra en la nueva Concertación, y la existencia de una fuerza de estas características pasa a ser fundamental creo yo para posibilitar un proceso de transformación en Chile, y no debería ser vista como una agresión por parte de Apruebo Dignidad», explica Sharp. Uno de los momentos de mayor potencia de esa fuerza fue, además del estallido y las protestas, la elección de mayo del 2021, con los resultados obtenidos en la Convención y varias alcaldías.
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«Hay una tarea que tiene la izquierda chilena, transversal a todas las fuerzas políticas, incluido el campo en el que nos encontramos nosotros, el campo de octubre, y que está también presente para Apruebo Dignidad, que es construir fuerzas políticas vinculadas a las nuevas territorialidades que han ido surgiendo en Chile. Octubre abre la posibilidad de observar en movimiento, en escena, a un amplio mundo popular que por muchos años había estado invisibilizado».
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Ese sujeto, explica Sharp, «es un actor que durante 40 años se fogueó en el neoliberalismo, es actor que el viernes va a la Plaza Dignidad a protestar, pero el domingo está comprando en el mall y endeudándose, es un actor contradictorio que quiere acceder al iPhone de última generación, pero tiene en su casa el póster de Allende, que tiene conciencia que en esta elección tiene que ir a votar, pero tiene una crítica muy fuerte al candidato mismo o al sistema político».
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«Boric y Apruebo Dignidad han priorizado una campaña más mirando hacia el centro político, nosotros hemos querido aportar a su campaña desde una mirada centrada en convocar a la elección al amplio mundo popular independiente que está en los territorios en Chile», afirma el alcalde de Valparaíso.
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La alcaldía y la segunda transición

Sharp fue reelecto en mayo de 2021 con 20.000 votos más que la elección anterior (2016), convirtiéndose en «el alcalde más votado en la historia de la ciudad». Esa victoria, explica, fue posible porque «desarrollamos una gestión que privilegió en la toma de decisión de los asuntos más relevantes, importantes y sensibles de la ciudad el protagonismo popular, el protagonismo de la gente».
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Festival de poesía en apoyo a Boric en Valparaíso
© Sputnik / Marco Teruggi
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«Nuestra gestión desde la perspectiva participativa fue innovadora, desde las decisiones vinculadas al borde costero, hasta decisiones vinculadas a la planificación urbana, desde la creación de ordenanzas que son normas locales vinculadas al reconocimiento de los artistas callejeros, artesanos, artesanas, hasta procesos de participación que hicimos con dirigentes sociales en el medio de la crisis sanitaria, dieron cuenta de una gestión que busca y sigue buscando permanentemente transferir poder».
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«No es la gestión perfecta, pero sí creo que hemos señalado un camino, y en estos primeros meses de la segunda gestión lo hemos profundizado, fuimos el primer municipio en Chile en dictar una ordenanza constituyente, que orientaba al municipio a hacer una institución colaboradora del proceso constituyente».
Se trata de un «proceso de ensayo y error» desde una alcaldía en manos de una fuerza política joven, en un contexto nacional que Sharp define como de segunda transición, es decir aquella que sigue al ordenamiento que dejó la transición posdictadura. «El signo de interrogación que se abre con esa segunda transición está puesto en dos dimensiones, en primer lugar, en su contenido mismo, si efectivamente el nuevo texto constitucional va a dar lugar a los primeros pasos de esto que podríamos pensar en Chile como un Chile posneoliberal«.
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«Lo segundo que está con signo de interrogación, es quiénes son los actores legitimados para llevar adelante esta segunda transición, si es la élite o los pueblos, es decir, si esta segunda transición va a dar paso a un reemplazo de élites o habilitar a nuevos actores en la lucha política, nosotros nos inscribimos en que una de las claves de octubre es que nos da la posibilidad de poblar el sistema político con actores que no habían sido protagonistas de su destino durante los últimos treinta años».