• Opinión
  • noviembre 20, 2021
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Por Lucio Cañete Arratia | Cuando los feos nos tomemos el poder

Por Lucio Cañete Arratia | Cuando los feos nos tomemos el poder

Las minorías sexuales se organizan y luchan por sus derechos, también lo hacen los indígenas y los obreros que se sienten explotados. ¿Qué ocurre con los individuos de nuestra propia especie cuyos cuerpos no fueron beneficiados con la suficiente dosis universal de belleza, siendo calificados mayoritariamente como feos?.

Pese a que la literatura sí ha advertido la marginación que sufren hombres y mujeres tales como el Jorobado de Notre Dame o Bridget Jones, la vida cotidiana de millones de personas en el mundo es difícil porque sus cuerpos no se ajustan a ciertos patrones estéticos, sin mucho importar si dichos estándares son naturales o culturales. Incluso se han intentado escapes por medio de personajes como el Patito Feo cuyo cuerpo mientras crece va siendo cada vez más lindo o en Dorian Grey donde él conserva su belleza y quien se torna insoportablemente feo es su retrato.

Ciertamente estos dos últimos ejemplos son parte de la fantasía que dista bastante de otros escenarios palpables, en particular de los industriales donde un feo o una fea tiene notorias desventajas en situaciones competitivas. De hecho, numerosos estudios científicos han demostrado el trato preferencial en asuntos laborales, judiciales y académicos hacia personas de cuerpos bellos respecto de quienes carecen de dicho atributo, acuñándose el concepto de “La Supervivencia de los más Guapos”. Seguramente la Teoría Sintética de la Evolución tendrá sólidas explicaciones para este fenómeno, pero ninguna justificación. Y puesto que se trata de una situación injusta, no debe permitirse.

En efecto, es inaceptable que una persona sea marginada de alguna función para la cual tiene las capacidades por el solo hecho de no estar dotada de un físico privilegiado. Por lo tanto, ahora corresponde que los feos luchemos por nuestros derechos y así ocupar los lugares en la sociedad que nos corresponden de acuerdo al mérito; porque a pesar que nuestros cuerpos no tengan arreglo, somos tan humanos como los más bellos.


LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE LA RAZÓN

Dr. Lucio Cañete Arratia – Ingeniero Civil en Geografía. Departamento de Tecnologías Industriales de la Universidad de Santiago de Chile. lucio.canete@usach.cl

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