• julio 28, 2021
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Por Carlos Schneider Yañez | La vacuna que llegó

Son miles las personas que hacen filas en los vacunatorios de todo Chile, en busca de la preciada vacuna contra…

 Por Carlos Schneider Yañez | La vacuna que llegó

Son miles las personas que hacen filas en los vacunatorios de todo Chile, en busca de la preciada vacuna contra el Covid-19, si es del laboratorio Pfizer mucho mejor. Atrás quedaron las campañas de los antivacunas (terraplanistas y adoradores de las teorías de la conspiración), que buscaban evitar la inoculación masiva que –para ellos –no era más que un oscuro plan de los “iluminatis” y alienígenas ancestrales.

Sea cual sea la razón, en las últimas semanas los rezagados de siempre y los nuevos rezagados, se suman en las interminables columnas a los más jóvenes que les tocaba por calendario su preciado elixir de la vida. El pase de movilidad, que como trofeo ostentamos los que nos vacunamos antes, pareciera ser un motivador especial, pero hay algo más que eso; una cierta cultura y responsabilidad por ser parte de una sociedad moderna y vacunada.

Los profesionales de la salud respiran un poco más aliviados en estos días; bajan las cifras de contagiados y las UCIS de los hospitales van de a poco dando cuenta de los cambios. Las autoridades de salud tratan de dar abasto a la creciente ola vacunatoria que inunda las calles de nuestras ciudades, pueblos y comunas como un rumor de renacida esperanza por la vida que vendrá.

Ya no son sólo los responsables ancianos y adultos de los primeros meses que corrían por sus inoculaciones, aunque en eso se les fuera la vida  (que por cierto se les iba), sino que ahora son las ovejas descarriadas que quieren ser parte del rebaño. Como paradoja del destino, esa “inmunidad de rebaño” de la que tanto nos hablaban al principio de la pandemia, se está alcanzando no por enfermarnos más, sino por darle nuestros brazos y sobre todo nuestra confianza a la ciencia.

Los defensores de las teorías de la ignorancia, los vendedores de humos y magias de la alquimia, nuevamente están siendo derrotados, no por chips implantados en nuestra epidermis, sino por desconocidos científicos de todas partes del mundo. La humanidad saldrá de este trance histórico más fortalecida que nunca, en busca de otro gran enemigo de la ciencia y la humanidad, llamado cambio climático, para inyectarle su dosis de cordura y avanzar hacia un mundo mejor.


LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE LA RAZÓN

Carlos Schneider Yañez – Odontólogo y Magíster en Gestión en Salud. Universidad de Chile. M.B.A. Tulane University (USA).

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