• junio 17, 2020
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Por Luis Villazón León | Acuerdo en la medida de lo posible

Durante el fin de semana concluyeron las “negociaciones” entre el Gobierno y algunos partidos de la ex concertación muy al…

 Por Luis Villazón León | Acuerdo en la medida de lo posible

Durante el fin de semana concluyeron las “negociaciones” entre el Gobierno y algunos partidos de la ex concertación muy al estilo noventero, es decir, a espaldas de la ciudadanía y con el beneplácito de la prensa neoliberal controlada por los grandes grupos económicos. Así, se logró un acuerdo que excluye nuevamente a las grandes mayorías que demandan mayor justicia social para enfrentar la crisis sanitaria y social, crisis que nos ha puesto a la vanguardia del desastre humanitario mundial, agudizada por el actuar de un gobierno negligente y especulador.

La vieja práctica instalada desde los primeros días de la concertación, con los mismos de siempre, casi los mismos personajes, incluso el mismo relato, “todo en la medida de lo posible”, como un mantra cubre todo potencial acuerdo. Las urgentes demandas de nuestro pueblo siguen esperando y se posterga la ilusión de una vida digna para los más desposeídos.

Las palabras del presidente del PS respecto del Ingreso Familiar de Emergencia –IFE- ratifican esa lógica, cuando afirma que “el monto es inferior a lo que planteamos, pero significativamente superior a lo propuesto por el gobierno”. ¡No han entendido nada! Los mismos que nos han llevado al desastre social, sanitario y político, son quienes insisten en firmar acuerdos para salvar el modelo neoliberal que tan bien han administrado. Estamos en presencia de un pacto fracasado que no logra asegurar las condiciones mínimas que le permitan a millones de chilenos hacer frente a la pandemia, lo que es una demanda de miles de ciudadanos, de partidos políticos, sindicatos, científicos y de tantas organizaciones de la sociedad civil. La ceguera de la élite seguirá costando miles de vidas y no habrá control de la pandemia sin condiciones básicas de subsistencia para las familias.

Nada aborda el acuerdo sobre el impuesto a los súper ricos, tampoco asegura ingresos para las familias por sobre la línea de pobreza, peticiones levantadas por un amplio sector de la ciudadanía, teniendo en cuenta que si algunos se han enriquecido durante décadas a costa del trabajo de otros, los recursos deben distribuirse porque es justo que así sea.

Lo que estos señores no entienden y parece que nunca entenderán es que, mientras se dan el lujo de lanzar frases casi de júbilo como la del senador Elizalde, y celebrar como un triunfo haberle sacado algo más de recursos al gobierno, son millones los que pasan hambre y padecen los efectos más brutales del neoliberalismo, sufrimientos que no llegan a los hogares de quienes firman este excluyente pacto, a los que la zona de confort los nubla.

En horas posteriores al acuerdo del mínimo posible, la comisión de constitución del Senado aprobó más leyes represivas y punitivas, en este caso contra todo aquel que se atreva a romper la cuarentena y poner en riesgo la salud de los demás, lo que acarrea no sólo miseria y hambre, sino también represión. Los firmantes no reparan aun en que la principal demanda surgida desde el estallido social es el cambio de modelo, es dejar atrás el modelo económico e ideológico neoliberal y avanzar decididamente hacia un modelo inclusivo, democrático, que garantice derechos sociales universales. El pueblo chileno ya decidió qué ruta seguir.

Cualquier acuerdo debe ser cimentado sobre la base de la justicia social, la democracia y el fin de la exclusión social, es decir, no puede existir acuerdo sobre la base del fortalecimiento de la actual estructura excluyente, sino sobre la base del fortalecimiento de lo público, sobre una real redistribución de la riqueza, de la revalorización del trabajo y la seguridad social como ejes de la cohesión social de una sociedad democrática. La exclusión democrática de las grandes mayorías de nuestro país sólo será revertida en la medida que transformemos el proceso constituyente en un retorno a la soberanía popular. Será por medio de un proceso movilizador y no de acuerdos elitistas, que encontraremos un camino que abra la perspectiva de cambios reales, que trasciendan las fronteras de “la medida de lo posible” haciendo de Chile un país distinto. Que estos arreglos de la clase privilegiada no sigan apagando la épica del 18 de octubre.


LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE LA RAZÓN

Por Luis Villazón León – Abogado, Master en Políticas del Trabajo y Relaciones Laborales de la Universidad de Bologna-Ucen. Investigador. Investigador Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz. Colaborador del Programa Diálogo Social y Tripartismo de FIEL.

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