• abril 19, 2020
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Por Brad Smith | Una sociedad sana requiere un planeta sano

En enero de 2020, lanzamos la iniciativa de carbono de Microsoft, en la que se establecen nuevas metas para que…

 Por Brad Smith | Una sociedad sana requiere un planeta sano

En enero de 2020, lanzamos la iniciativa de carbono de Microsoft, en la que se establecen nuevas metas para que nuestra compañía sea negativa en carbono para el final de esta década. Si bien COVID-19 ha alterado la vida diaria para casi todos nosotros desde entonces, los problemas de sustentabilidad se han vuelto no menos urgentes o importantes. Es por eso que hoy anunciamos un segundo paso en nuestros esfuerzos de sustentabilidad para 2020, enfocado en preservar y preservar la biodiversidad y salud de los ecosistemas del mundo.

La naturaleza y los beneficios que brinda a la gente son la base de nuestra economía global, nuestra cultura, y la experiencia de los seres humanos en general. Dependemos del aire limpio, del agua, los alimentos, la medicina, la energía, y de los materiales de construcción que la naturaleza brinda, pero estos mismos ecosistemas están amenazados o ya están en declive. Mantener a la naturaleza para el beneficio de las generaciones actuales y futuras es uno de los desafíos más grandes de la humanidad. Desplegar tecnología para apoyar este esfuerzo global es uno de los nuestros.

La nueva iniciativa de biodiversidad de Microsoft tiene múltiples facetas. Tal vez lo más importante es que tiene como objetivo poner a trabajar los datos y la tecnología digital, incluso a través de un ambicioso programa para agregar datos ambientales de todo el mundo y ponerlos a trabajar en una nueva “Computadora Planetaria”. Vamos a combinar este nuevo trabajo para permitir a los socios y clientes utilizar la producción resultante para mejorar la toma de decisiones ambientales en sus actividades organizacionales. También los utilizaremos para hablar sobre los problemas de las políticas públicas ambientales y asumir responsabilidad de la propia huella terrestre de Microsoft.

Biodiversidad y ecosistemas en declive

Al igual que con los problemas de carbono que tratamos en enero de 2020, creemos que nuestra labor en la biodiversidad debería ser liderada por la ciencia e impulsada por datos. uno de los pasos más importantes en este campo ha venido de Plataforma Intergubernamental de las Naciones Unidas de Políticas Científicas sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés), la cual es responsable de monitorear la salud del planeta y que el año pasado publicó su primer Informe de Evaluación Global de Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas. Las noticias eran sombrías. Un cuarto de las especies del planeta están amenazadas de extinción. Los humedales que purifican y almacenan agua y brindan un hábitat para miles de especies se han reducido un 87 por ciento. Los arrecifes de coral que brindan hábitats acuáticos, alimento, barreras naturales para la corriente, medicina y millones de trabajos en turismo han disminuido en un 50 por ciento en la era moderna. Mamíferos, aves y otras poblaciones de vida silvestre han caído casi 60 por ciento en los últimos 40 años, y el número de especies amenazadas con la extinción continúa su incremento de manera rápida. Cuando un animal muere, el ecosistema que llamaba su hogar comienza a desmoronarse y las implicaciones pueden ser catastróficas.

Tomen un ejemplo, el impacto de los insectos en la prosperidad de nuestra salud y en la economía. Los insectos son un grupo cuya diversidad y abundancia han caído de manera importante en las últimas décadas. Los insectos son la base de la cadena alimenticia, consumidos por aves, peces y animales pequeños. Los insectos polinizadores, incluidas las abejas, son esenciales para la producción de más del 75 por ciento de los cultivos de alimento del mundo. Sin los insectos no hay alimento, y sin alimento, la gente no puede sobrevivir.

Un enfoque de principios para guiar nuestro trabajo

Cada vez que abordamos un nuevo y complejo problema social, primero nos esforzamos por aprender y luego definir un enfoque de principios que guíe nuestros esfuerzos. Esto ha sido fundamental para nuestra labor alrededor de la protección de la privacidad, el desarrollo ético de la inteligencia artificial, nuestras agresivas metas de carbono, y también para nuestro enfoque hacia la biodiversidad y los ecosistemas. Hoy, adoptamos cuatro principios para guiar nuestra labor en ayudar a conseguir las metas globales de biodiversidad, que son:

  1. Poner a trabajar los datos y la tecnología digital. No podemos resolver un problema que no entendemos por completo. Es por eso que agregaremos datos de todo el mundo y los pondremos a trabajar a través de cómputo y aprendizaje automático en una nueva Computadora Planetaria.
  2. Impulsar a socios y clientes alrededor del mundo. Utilizaremos la Computadora Planetaria para desarrollar y desplegar tecnología digital que ayude a nuestros socios y clientes con la toma de decisiones ambientales en sus actividades organizacionales.
  3. Utilizar nuestra voz en problemas de políticas públicas relacionadas con el ecosistema. Vamos a apoyar y a defender iniciativas de políticas públicas que midan y manejen ecosistemas a escala nacional y global.
  4. Tomar responsabilidad por nuestra huella terrestre. Vamos a tomar responsabilidad por los impactos al ecosistema de nuestras operaciones directas al proteger más terreno del que usamos para 2025.

Poner a trabajar a los datos y a la tecnología digital: La Computadora Planetaria

No sabemos lo suficiente sobre especies, biodiversidad y ecosistemas que son vitales para nuestra salud y prosperidad. Tan solo entender dónde están los bosques, campos y fuentes de agua del mundo se mantiene como una tarea abrumadora de contabilidad ambiental. Entender qué especies llaman hogar a esos ecosistemas o por qué prosperan o disminuyen es en gran medida algo desconocido. Visto de manera simple, no podemos resolver un problema que no entendemos por completo.

La primera evaluación de este tipo del mundo fue lanzada por la Plataforma Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, o IPBES, en el año 2000, y tomó casi cinco años y más de 1,300 expertos de todo el mundo completarla. La evaluación más reciente de IPBES, diseñada para cerrar la brecha entre información científica simple y una implementación más efectiva de políticas, fue de 1,700 páginas, citó a más de 15 mil fuentes científicas, y no fue publicada sino hasta 15 años después de la primera. Estos son años que no nos podemos permitir a medida que se intensifican nuestros desafíos ambientales. Está más que claro que el mundo necesita un mayor acceso a los datos ambientales para evaluar, diagnosticar y tratar a los sistemas naturales en los que depende la sociedad. Es por eso que los datos impulsados por aprendizaje automático van a cambiar las reglas del juego.

Evaluar la salud del planeta debe convertirse en una práctica más sostenida e integrada, que nos permita entender con exactitud y a tiempo, qué sucede, para habilitar una toma inteligente de decisiones. Por fortuna, hay un potencial enorme para que la tecnología revolucione nuestras prácticas de evaluación ambiental, para que sean más rápidas, más baratas y, por primera vez, que operen a una escala global real. Debe ser fácil para cualquier persona en el mundo buscar el estado del planeta como lo es buscar en internet indicaciones de conducción u opciones para cenar. Debemos utilizar la arquitectura de la era de la información – datos, cómputo, algoritmos, interfaces de programación de aplicaciones y aplicaciones para usuario final – para acelerar un futuro más sustentable a nivel ambiental.

Hace dos años y medio, dimos nuestro primer paso en esta dirección al lanzar el programa AI for Earth de Microsoft para poner la tecnología de inteligencia artificial en las manos de los ecologistas y tecnólogos de conservación líderes en el mundo, y en organizaciones de todo el mundo que trabajan para proteger nuestro planeta. Hasta ahora, hemos trabajado para impulsar a casi 500 organizaciones en 81 países alrededor del mundo que trabajan en innovaciones ambientales que han cambiado las reglas del juego.

Sin embargo, por todo el gran trabajo de nuestra comunidad de AI for Earth, también hemos aprendido que necesitan más. Necesitan mucho mayor acceso a datos, acceso más intuitivo a herramientas de aprendizaje automático, y una mayor capacidad para compartir su trabajo y basarse en el trabajo de otros, de lo que en la actualidad brinda nuestra programa

Nuestra comunidad necesita un nuevo tipo de plataforma de cómputo – una Computadora Planetaria, una plataforma que pueda brindar acceso a billones de puntos de datos recolectados por las personas y las máquinas en el espacio, en el cielo, y en la tierra y en el agua. Una que pueda permitir a los usuarios buscar por ubicación geográfica en lugar de por palabra clave. Donde los usuarios puedan ir, de manera fluida, de hacer una pregunta sobre qué ambientes hay en su área de interés, a preguntar dónde existe un ambiente en particular en el mundo. Una plataforma que pueda permitir a los usuarios brindar nuevos tipos de respuestas a nuevos tipos de preguntas al brindar acceso a herramientas de aprendizaje automático de vanguardia y a la capacidad de publicar nuevos resultados y predicciones como servicios disponibles para la comunidad global.

Esta Computadora Planetaria va a brindar información de valor sobre preguntas críticas que científicos, organizaciones de conservación y negocios ya hacen cada día, a menudo sin una manera sencilla de obtener una respuesta relevante a nivel local. Por ejemplo:

  • Entender la densidad de los árboles, el uso de la tierra y el tamaño de los bosques tiene implicaciones para la conservación de la biodiversidad y para la mitigación del cambio climático. A menudo, las organizaciones realizan costosas encuestas en la tierra o construyen soluciones para entender los bosques locales. La Computadora Planetaria brindará imágenes de satélite, herramientas de aprendizaje automático de vanguardia, y datos aportados por usuarios sobre los límites de los bosques para los cuales los guardabosques tendrán una vista integrada de la salud de estos.
  • Los planificadores urbanos y los agricultores dependen de pronósticos de disponibilidad de agua y de riesgos de inundaciones para realizar conjeturas educadas sobre el manejo de la tierra. La Computadora Planetaria brindará datos de satélite, mediciones de arroyos y aguas subterráneas locales, y algoritmos predictivos que impulsarán a los planificadores de tierra y agricultores para tomar decisiones nutridas por datos sobre los recursos hídricos.
  • Las organizaciones de conservación de vida silvestre dependen de sus propias encuestas locales, vistas globales de poblaciones de vida silvestre, y hábitats adecuados para la vida silvestre. La Computadora Planetaria combinará información sobre tipos de terreno y ecosistemas con los mejores datos disponibles sobre dónde viven las especies, para permitir a la comunidad global de biólogos de la vida silvestre beneficiarse de los datos de los demás.
  • Combatir los cambios climáticos requiere que las organizaciones midan y manejen recursos naturales que secuestran el carbono, como los árboles, los pastizales y el suelo. La Computadora Planetaria combinará imágenes de satélite con IA para brindar información actualizada sobre ecosistemas, y brindar una plataforma para aprovechar modelos predictivos para estimar las existencias globales de carbono e informar decisiones sobre uso de suelo que impacte nuestra capacidad de hacer frente al cambio climático.

Es por eso que hoy anunciamos que entramos a la siguiente fase de nuestro programa AI for Earth, dedicada a construir la plataforma de la Computadora Planetaria a través de inversiones dedicadas en desarrollo de infraestructura. Brindaremos a nuestra comunidad de AI for Earth – más de 500 subvenciones en 81 países – acceso a los conjuntos de datos ambientales más críticos del mundo, y a una plataforma de cómputo para analizar esos conjuntos de datos. también vamos a invertir más en áreas específicas de solución ambiental como identificación de especies, mapeo de cobertura de la tierra, y optimización de uso de la tierra. Vamos a comenzar con una nueva colaboración de AI for Earth con el Grupo de Observaciones de la Tierra de la Red de Observación de la Biodiversidad. Esta subvención de un millón de dólares de AI for Earth apoyará proyectos que fortalezcan los esfuerzos para monitorear la biodiversidad de la Tierra y creará las útiles mediciones requeridas para el estudio, reporte y gestión del cambio en la biodiversidad que informen las decisiones de conservación alrededor del planeta.

Esta Computadora Planetaria tiene una complejidad increíble, y no podemos construirla por nuestra cuenta. Debemos continuar con el aprendizaje por parte del trabajo y las demandas de nuestros beneficiarios, a la vez que nos asociamos con las organizaciones más aptas para hacer avanzar las metas ambientales globales. Es por eso que profundizamos nuestra asociación con Esri, una compañía que es líder en el mercado del software de sistemas de información geográfica con años de experiencia en la construcción de soluciones de monitoreo ambiental.

Comenzamos nuestra asociación con Esri en el lanzamiento de AI for Earth a través de programas de subvención de tecnología compartida. Microsoft y Esri comparten las metas de poner a disposición los datos y análisis geoespaciales – lo que significa la recopilación, proyección y manipulación de información sobre sistemas de la Tierra – a cada investigador y practicante en sustentabilidad de todo el mundo, y asegurar que cada organización de conservación puede contribuir de vuelta a ese repositorio global con sus datos locales. A través de colaboración práctica y subvenciones, Esri ha ayudado a organizaciones de conservación de todo el mundo – que trabajan en conservación de especies en peligro, protección de la tierra, y la ciencia básica que nos permite entender el mundo natural – a transformar sus operaciones para aprovechar la información digital espacial. Desde mapear la pérdida de bosques a combatir la caza furtiva de elefantes, las organizaciones dependen de las herramientas y la experiencia de Esri para entender y proteger a los ecosistemas en los que operan.

Profundizamos nuestra asociación alrededor del desarrollo de soluciones geoespaciales basadas en aprendizaje automático que son la base de la Computadora Planetaria. Nos basamos en el trabajo que iniciamos con el lanzamiento de AI for Earth: apoyar de manera conjunta a socios clave como el Half-Earth Project de E.O. Wilson Biodiversity Foundation y el Map of Biodiversity Importance de NatureServe. Ponemos a disposición los conjuntos de datos geoespaciales clave en Azure y accesibles a través de las herramientas de Esri más adelante en el año. Y vamos a continuar con la asociación para brindar subvenciones que aseguren que las organizaciones de conservación tienen acceso a los conjuntos de datos, cómputo y otros recursos.

Impulsar a los clientes

También creemos que es vital ayudar a nuestros clientes con soluciones tecnológicas para los desafíos de conservación de la biodiversidad. Construimos las herramientas y servicios para ayudar a los clientes de todo el mundo a entender el ecosistema que los rodea hoy en día, modelar y monitorear cambios de clima o comportamiento humano, y manejarlos de una manera que protejan la biodiversidad, el bienestar y el modo de vida de su comunidad y el planeta.

Por ejemplo, ya hemos comenzado a ayudar al Departamento de Industria y Recursos Primarios (DPIR, por sus siglas en inglés) en el Territorio del Norte en Australia a utilizar IA para monitorear y manejar la salud marina al analizar de manera rápida videos submarinos capturados alrededor del Puerto de Darwin. La solución está ahora disponible para todos en GitHub, construida con Azure Machine Learning Service para automatizar el intensivo proceso de contar existencias de peces locales al aprender de manera progresiva a identificar diferentes variedades de peces.

El monitoreo es un importante primer paso; la protección del ecosistema requiere también acción en el suelo. Es por eso que continuamos con el trabajo de cerca con organizaciones como Wildlife Protection Solutions y Peace Parks, que dependen de cámaras remotas para detectar y responder a la amenaza de la cacería furtiva. Ambas organizaciones aprovechan Azure y Microsoft AI para procesar imágenes de manera eficiente, para poder ubicar los escasos recursos contra la cacería furtiva en las áreas protegidas de todo el mundo.

También aceleramos nuestras inversiones en agricultura de precisión, incluidas cómo las tecnologías digitales como la IA pueden ayudar a impulsar el rendimiento de los cultivos a la vez que reduce el impacto de la agricultura en los campos y en otros recursos naturales. Empresas como Ag-Analytics y AVR utilizan Internet de las Cosas, IA y aprendizaje automático sobre Azure para recolectar datos de precisión a nivel de campo para que los agricultores puedan tomar decisiones que den un balance al cultivo, al consumo de recursos y a la salud del suelo. Esta información de valor también puede ayudar a cultivar alimentos en lugares menos convencionales. Por ejemplo, Priva utiliza Dynamics 365 y M365 para transformar sus operaciones de manera digital, y Azure para añadir innovadores servicios de datos a su rango de productos, para reducir de manera importante el consumo de agua e incrementar los cultivos para los clientes que cultivan alimentos en invernaderos, granjas verticales, o incluso en túneles bajo el suelo.

Utilizar nuestra voz en políticas de ecosistemas

Los gobiernos juegan un rol único e importante en medir y manejar ecosistemas y biodiversidad a medida que recolectan y ponen a disposición del público cantidades masivas de datos críticos para la ciencia ambiental. También cuentan con miles de millones de acres de tierra pública que pueden utilizar para proteger, manejar y restaurar ecosistemas críticos. Y establecen e implementan políticas que gobiernan el uso y gestión de recursos naturales y ecosistemas.

Usaremos nuestra voz para hablar sobre cuatro problemas de políticas públicas que creemos pueden avanzar los esfuerzos mundiales de proteger y restaurar ecosistemas:

  • Evaluaciones de ecosistemas nacionales: Estas evaluaciones permiten a los gobiernos entender lo que sucede en el medio ambiente natural de un país y qué acciones son necesarias para salvaguardar servicios críticos de ecosistema. Las evaluaciones nacionales – que involucran a científicos y legisladores de agencias federales y regionales, universidades y ONG – examinan cómo han cambiado las aguas, tierra y otros ecosistemas de una nación, cuáles son los escenarios futuros probables y cuáles son los impactos económico, social y político de tales escenarios. Estas evaluaciones permiten a los gobiernos desarrollar políticas impulsadas por datos sobre cómo brindar, de mejor manera, servicios de ecosistema y administrar sus recursos naturales. Varios países, incluidos Reino Unido y China, han emprendido evaluaciones nacionales de los ecosistemas. Los estados miembros de la Unión Europea (EU) han realizado evaluaciones nacionales de los ecosistemas y la Comisión Europea planea lanzar su nueva estrategia de biodiversidad más adelante en el año con nuevos compromisos para abordar las principales causas de pérdida de biodiversidad en la UE.
  • Infraestructura para acelerar la medición y monitoreo de los ecosistemas. Los gobiernos juegan un importante rol en la expansión de la infraestructura digital para monitorear los ecosistemas y asegurar que los datos estén disponibles para el público. Al utilizar herramientas digitales y capacidades avanzadas de cómputo, los gobiernos pueden recolectar, integrar y poner a disposición del público los datos de sensores en el suelo, satélites y estaciones de monitoreo atmosférico para darnos una información más precisa y en tiempo real de la salud de nuestros ecosistemas. Además, los gobiernos pueden ayudar a expandir la conectividad a la banda ancha hacia áreas rurales y remotas para que los agricultores, pescadores, silvicultores y las partes interesadas puedan utilizar y aprovechar datos y herramientas digitales para manejar mejor los recursos naturales.
  • Conservación de la tierra pública y el agua. Un mecanismo primario para la conservación es la asignación de fondos gubernamentales para la adquisición y mantenimiento de tierras públicas y agua para la conservación, recreación y preservación natural. Los gobiernos adquieren tierras para establecer parques nacionales, proteger ecosistemas y humedales ambientales sensibles, crear refugios de vida silvestre y preservar los sitios de herencia cultural. Por ejemplo, el Fondo de Conservación de Tierras y Agua de Estados Unidos fue creado en 1964 para adquirir tierras para esos propósitos. Existe una propuesta legislativa bipartidista en el Congreso de los Estados Unidos que podría garantizar de manera permanente $900 millones de dólares al año para este fondo de conservación y financiar el atraso en el mantenimiento de los parques nacionales.
  • Asociaciones público-privadas. Los gobiernos también pueden ayudar a motivar y facilitar inversiones de organizaciones no gubernamentales o individuos y el sector privado para proteger y restaurar ecosistemas críticos. Los gobiernos pueden remover barreras administrativas, brindar subvenciones coincidentes, identificar áreas críticas para proteger, y crear mercados voluntarios para créditos ecológicos. La UE ha propuesto un nuevo esfuerzo de asociación público-privada que apoya la investigación impulsada por datos para detener la pérdida de biodiversidad. Un ejemplo de este tipo de trabajo es BiodivERsA, que realiza programación importante y financiación a nivel crítico de investigación paneuropea en biodiversidad. Los gobiernos de todo el mundo desarrollan asociaciones público-privadas para apoyar el Programa de Medio Ambiente de la ONU y a la Organización de Agricultura y Alimentos en su Década de Restauración del Ecosistema. Por ejemplo, el Foro Económico Mundial lanzó de manera reciente una iniciativa público-privada para reforestar y regenerar 1 billón de árboles para 2030.

Es crítico que los países también trabajen de manera colectiva para proteger la biodiversidad y manejar los ecosistemas. Hemos visto progreso desde que los países se reunieron por primera vez para hacer frente a este problema en el Congreso de la Tierra en Río de Janeiro en 1992, y lanzaron la Convención sobre Diversidad Biológica. Al trabajar a través de la ONU, los gobiernos han establecido IPBES como el organismo científico que estudia los ecosistemas, que realizó la primera evaluación global de ecosistemas y propuso objetivos de ecosistemas globales. Esperamos que los países aprueben estos objetivos en la siguiente reunión de las partes más adelante en el año.

Asumir la responsabilidad de nuestra huella de tierra

Como parte de nuestro enfoque en la biodiversidad y los ecosistemas, asumimos la responsabilidad por nuestra huella de tierra que es, de manera relativa, pequeña. Microsoft opera en 11 mil acres de tierra a nivel global. Esto equivale a alrededor de tres cuartos del tamaño de Manhattan en la ciudad de Nueva York. Pueden ver en esta visualización dónde operamos por región ecológica y por bioma. Hoy también nos comprometemos a proteger más tierra de la que usamos para 2025, al utilizar enfoques como adquisición de tierra, facilitación de conservación, creación de parques nacionales, y conservación comunitaria o indígena. Vamos a proteger y restaurar en asociación con The Nature Conservancy a nivel global y la National Fish and Wildlife Foundation en los Estados Unidos. Utilizaremos un enfoque impulsado por datos para identificar ecosistemas que están más en riesgo, a través del marco de ecosistemas de última oportunidad recién lanzado por The Nature Conservancy y el marco nacional de conservación del paisaje de National Fish and Wildlife Foundation.

Como lo hacemos con nuestra iniciativa de carbono, vamos a capitalizar en la energía e intelecto de nuestros empleados al invitarlos a participar en esfuerzos de voluntariado y donación enfocados en biodiversidad y ecosistemas. Además de nuestro OneWeek Hackathon anual, donde más de cien proyectos se enfocaron en sustentabilidad ambiental en 2019, los empleados pueden volverse científicos ciudadanos en un nuevo bioblitz de iNaturalist con la meta de agregar 100 mil nuevas observaciones a iNaturalist en los ecosistemas donde Microsoft opera, o en proyectos de investigación de Zooniverse, impulsados por la gente, con la meta de añadir 100 mil anotaciones para apoyar a proyectos de ciencia de la conservación alrededor del mundo.

Nuestro desafío colectivo

El reloj avanza en nuestra capacidad de medir y manejar los recursos naturales del planeta. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos reconocen que la salud de las personas, los animales y nuestro ambiente natural compartido están conectados de manera cercana. Como hemos visto con los orígenes en la vida silvestre del coronavirus, incluidos SARS y MERS, esta relación no puede ser ignorada. Debemos trabajar juntos para determinar cómo maximizar los beneficios que la naturaleza brinda a la gente a la vez que se minimiza el daño ambiental de nuestras actividades. No será fácil, pero es posible si ponemos jutas todas las piezas. Es tiempo de acelerar nuestro trabajo.


LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE LA RAZÓN

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