¿Qué implicancias trae consigo el proyecto de ley que restringe el acceso de menores a contenidos web perjudiciales?

En enero pasado, la Cámara de Diputados aprobó de forma unánime el proyecto de ley que restringe el acceso de menores de edad a contenido pornográfico, violento o perjudicial mediante un control parental que fomenta la educación digital de los padres, entregando a tutores la posibilidad de monitorear los accesos de sus hijos a internet.

Frente a esta medida, catalogada como una buena alternativa para evitar una serie de conductas agresivas que podrían derivarse al ver este tipo de contenidos, el Director de la carrera de Psicología de la Universidad Santo Tomás Los Ángeles, Jaime Aedo, abordó las implicancias de lo que significa esta ley.

“Lo que entiendo es que se ha legislado en torno a exigirle a las compañías proveedoras de servicios de internet que entreguen las herramientas para que los padres puedan ejercer un control efectivo sobre el acceso que sus hijos tienen a distintos materiales, como la pornografía u otros a los que quieran poner filtro”, relató el Académico.

A ello agregó que, en un principio, podría entenderse de que se trata de una necesidad y un derecho que tienen los usuarios de poder controlar el acceso a los productos que adquiere, contratan y consumen.

Ahora bien, “esto es una parte relevante, pero de un problema que es mayor; el tema del acceso de los menores de edad a pornografía, por ejemplo, es un asunto que no se va a limitar solamente con una herramienta tecnológica. Hay que entender de qué se trata este problema más de fondo”, explicó el Director de la carrera de Psicología de Santo Tomás Los Ángeles.

En este sentido, Aedo explicó que la sociedad está enfrentando un problema relacionado con la mercantilización del erotismo en las relaciones sociales, que ha generado una industria poderosa en términos de la cantidad de recursos que mueve y que, como buena empresa, hará todo lo posible para poder generar consumo.

Frente a ello, agregó que en el primer nivel del problema está el tema de que si, como sociedad, nos pondremos en contra o no de esas producciones. Con ello, ejemplificó un debate registrado en Estados Unidos, país donde se creó una cierta clase de revistas pornográficas y la lucha apuntó a los derechos civiles y al derecho de la libertad de expresión.

Sin embargo, el Académico sostuvo que toda libertad genera dilemas éticos y uno de ellos es si “¿vamos a prohibir toda la pornografía? ¿Para todos o para los adultos no? Es una primera pregunta. En segundo término, ¿en qué condiciones se está produciendo esa pornografía? ¿quién está implicado? ¿son personas que libremente acceden a producir ese material? Hablo de las personas que trabajan ahí o son personas que están sometidas, en condiciones de explotación, esclavitud o, derechamente, vulneración sexual”. A ello agregó que, en este contexto, los países del mundo han llegado a la determinación que la pornografía infantil es un delito y que los niños implicados en la producción de ese material es algo que vulnera el derecho fundamental.

Sin embargo, existe otro punto que no hay que descartar y se enfoca en cuanto a “¿qué pasaría entonces con personas adultas en condiciones de vulnerabilidad, personas que están haciéndolo por obtener, por ejemplo, dinero para sobrevivir? Quizás no sea una persona que está optando libremente a participar en un negocio. Ahí hay un segundo nivel de problema”, expresó el académico.

LA EDUCACIÓN COMO CREADORA DE PENSAMIENTO CRÍTICO

Ahora, con respecto a este fenómeno al interior de la casa, Aedo sostuvo que la educación no puede centrarse sólo en las prohibiciones prácticas de las cosas; a veces es útil pero no es necesario ni está lejos de ser lo más eficiente.

“Como sociedad, debemos ser capaces de crear un espíritu crítico en las personas para que puedan comprender qué es lo que están viendo, de discernir, de mirar críticamente la información que están recibiendo y eso no pasa solamente por las prohibiciones, sino que pasa por ver cómo nosotros estamos concibiendo el tema de la sexualidad”, explicó el Director de la carrera de Psicología de Santo Tomás Los Ángeles.

Frente a prohibir y no prohibir, el académico expresó que está lejos de ser lo más eficiente; lo ideal es que el tema sea abordado “desde la creación de una conciencia de qué es lo que es el cuerpo humano, cuáles son sus límites, de cuáles son las variables que están implicadas en la relación con otros y, sobre eso, hacer una construcción, en el fondo, de una nueva moral, una nueva moral que se adapte a estos nuevos mecanismos de intercambio social”.

Asimismo, explicó que a lo largo de la historia se han prohibido muchas situaciones como, por ejemplo, el trabajo infantil. “¿A quién le entregamos esa prohibición? a un sistema jurídico que se construye con votaciones como la de este proyecto, no es muy distinto. El problema es que el camino de las prohibiciones, como camino permanente, tiene ese riesgo, de saber a quién se las entregamos y bajo qué criterios. Aquí, lo fundamental es que cualquier proyecto sea construido socialmente con un debate abierto, basado en evidencias, donde participen todos los actores políticos; de lo contrario, es generar un remedio peor que la enfermedad”, puntualizó Aedo.

De igual forma, agregó que la sociedad ha generado ciertos consensos de lo que es o no correcto y que han ido cambiando con el tiempo. “Lo que ha ocurrido es un cambio cultural; los consensos que hoy genera la sociedad han ido variando y es un proceso que no se acaba, sino que están en constante revisión y cambian en función de muchas cosas; entre ellas, las prácticas culturales”, explicó el experto de Santo Tomás Los Ángeles.

Asimismo, expresó que la creación de internet está provocando un cambio fundamental en la forma de entender todo. A modo de ejemplo, antiguamente era necesario que los alumnos tuvieran muy buena memoria al momento de educarse porque no siempre era posible acceder a los libros para llevarlos a un determinado lugar y poder estudiar; en la actualidad, las personas tienen acceso a toda la información desde un teléfono celular.

Pese a ello, hoy “la educación debiese enfocarse en la capacidad de discernir qué información tienes y ser capaces de reconocer la información de calidad. El hecho, por ejemplo, de que las normas morales se hayan organizado en torno a prohibir el sexo prematrimonial, ya no tienen ningún asidero en un país donde cerca del 70% de los niños nacen fuera del matrimonio; esa regla murió de forma natural. No digo que haya sido bueno o malo, pero de hecho ocurrió y nos lleva a replantearnos”, explicó el profesional.

En este sentido, puntualizó que poder decir o impartir una antigua norma en un pasado donde se controlaba y contenía, en la actualidad se está dando de otra manera; por lo mismo, se deben construir normas para ese nuevo escenario. “Esa es la función de la familia, de la escuela, de los profesionales, de los medios de comunicación, de la sociedad”, finalizó Aedo.