OPINIÓN / MUJERES EN ALTA DIRECCIÓN: “LA LEY COMO IMPULSO DEL CAMBIO CULTURAL”

Opinión

De acuerdo a las cifras del más recientes estudio de ComunidadMujer “Ranking Mujeres en la Alta Dirección 2018”, Chile está atrasado en materia de diversidad de género en la alta dirección y gerencia. Esto porque a nivel mundial, a fines del 2017, sólo un 17,3% de los puestos en directorios son ocupados por mujeres.

por Marissa Barro Queirolo 
Seremi de la Mujer y la Equidad de Género del Biobío.

Algunos casos para destacar son Colbún, empresa que tiene el directorio con mayor diversidad de género entre las empresas IPSA, ya que tres de nueve puestos, son ocupados por mujeres (33,3%). Por otra parte, Santander se ubica, por segundo año consecutivo, entre las empresas IPSA con más mujeres como directoras titulares, teniendo dos mujeres de un total de nueve puestos, que representan el 22,2%. Por tercer año consecutivo, Ripley se ubica dentro de las empresas con mayor presencia femenina en su directorio, siendo dos de un total de nueve puestos (22,2%).

En toda Europa, un 25% de las posiciones de directorios son ocupadas por mujeres, mientras que en Estados Unidos es un 20%. En general, en mercados de países desarrollados este número sube a 20,4% y en mercados emergentes cae a un 10%1. Nuestro país está aún más bajo con apenas un 8,21%. Algunas de las medidas que se han impulsado en algunos de estos países son la definición de metas estratégicas fijas por el Estado y la implementación de cuotas de género de acceso a este tipo de roles, fijadas por ley, como es el caso del exitoso ejemplo de Noruega que estableció un mínimo de 40% en 2006, siendo hoy uno de los países con mayor participación de directoras (47%).

Un reporte publicado por la revista Harvard Business Review titulado What Boards Directors Really Think of Gender Quotas demuestra que incluso en países como Estados Unidos, donde nunca han sido muy proclives a adoptar medidas restrictivas, las mujeres han reconocido que sin un esfuerzo más formal es poco probable que la situación cambie. Al mismo tiempo, en aquellos países donde se han adoptado cuotas de participación, como Noruega y Dinamarca, no sólo ha aumentado la participación femenina en puestos ejecutivos, sino que los procesos de selección y evaluación de los miembros de una junta directiva, se han profesionalizado y formalizado.

En el caso chileno, en relación con Gerencias, hay un 4% de empresas con una directora ejecutiva, y en estas empresas, la probabilidad de que haya al menos tres mujeres en el directorio es el doble. Por otro lado, hay un 12% de las empresas con una directora de finanzas, proporción que ha crecido con mayor velocidad con respecto a los años anteriores. La presencia femenina ha cumplido en todo el mundo, un rol clave en el aumento y mantenimiento económico de las clases medias tras su ingreso al mundo del trabajo en las últimas décadas. Sin embargo, investigadores aseguran que Chile aún se encuentra en deuda con la igualdad de género en el ámbito laboral.

Más allá de las medidas que se puedan tomar al respecto, los beneficios de incorporar a más mujeres a la alta dirección hablan por sí solos. Varios estudios han demostrado que las empresas que tienen mujeres en sus directorios tienen mayor probabilidad de tener un desempeño financiero fuerte, menor corrupción y menores fraudes.

En nuestro país ya se ha planteado desde diversos sectores, la necesidad de impulsar un proyecto de cuotas, que asegure cierta participación de mujeres en los directorios de empresas privadas y públicas, algo similar a lo que se implementó al reemplazar el sistema de elección parlamentaria en 2017. En este sentido, cabe preguntarnos si la ley es necesaria o se puede impulsar este tipo de cambios desde la convicción del aporte que representamos las mujeres en la dirección de las organizaciones, apelando al cambio cultural que se requiere.

Sin embargo, la realidad nos muestra que normas que buscaban disminuir estas brechas de género no han conseguido el impacto esperado, como es el caso de las normas 385 y 386 promulgadas por la Superintendencia de Valores y Seguros en 2005, que recomendaban a las sociedades anónimas abiertas, “el fomentar la adopción de políticas, en materias de responsabilidad social y desarrollo sostenible, referido en particular la diversidad en la composición del directorio”.

Aunque estas medidas no implican ninguna obligación para las empresas, el número de mujeres en directorios en empresas IPSA apenas representa el 6,3% del total en 2018, una cifra incluso menor a la reportada el año pasado, de 7,3%. ¿Será una ley de cuotas que obligue a las compañías a cumplir con una cierta participación femenina, la solución que Chile requiere hoy? La palabra la tiene el Poder Legislativo.

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