QUÉ DICE EL INFORME “PLANETA VIVO” DE WWF

Medio ambiente

De 1970 a 2014, el número de vertebrados salvajes -mamíferos, pescados, aves, reptiles, anfibios- cayó un 60%
AFP

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) fue en 1961, tras la disminución acelerada de animales en la Tierra. A continuación, algunas conclusiones de su último informe “Planeta Vivo”, en el que participaron medio centenar de expertos y que se basa también en grandes estudios científicos publicados sobre el tema.

Disminución de individuos

De 1970 a 2014, el número de vertebrados salvajes -mamíferos, pescados, aves, reptiles, anfibios- cayó un 60%. La disminución de los animales de agua dulce alcanzó el 83%, a causa de la sobreexplotación, a veces involuntaria, como en el caso de los delfines de río (capturados accidentalmente en las redes) y de la pérdida de hábitats.

Globalmente, la degradación de los hábitats representa la amenaza más destacada.

El informe se basa en el seguimiento de más de 16.700 poblaciones (4.000 especies): censos por cámara (tapires en Costa Rica, Tigres en India), seguimiento de huellas (lince en Rusia), programas de investigación o ciencias participativas.

Por ejemplo, la población de elefantes en la zona de Selous-Mikumi, en Tanzania, menguó un 66% entre 2009 y 2014. Desde 1976, la especie ha vivido un declive del 86%, principalmente por culpa de la caza furtiva.

Pérdida de especies

El índice de extinción muestra una aceleración muy fuerte para cinco grandes grupos: aves, mamíferos, anfibios, corales y cícadas, una familia de plantas antiguas.

De manera general, la tasa de extinción de las especies es de 100 a 1.000 veces superior a lo que era hace solo unos siglos, antes de que las actividades humanas empezaran a alterar la biología y la química terrestres. Lo que, para los científicos, significa que se está produciendo una extinción masiva, la sexta en solo 500 millones de años.

Límites

En 2009, los científicos midieron el impacto de las necesidades crecientes de la humanidad en los “sistemas terrestres”. Estos últimos tienen un umbral crítico por encima del cual el mundo entra en un territorio peligroso. Para el clima, ese umbral es +1,5ºC de calentamiento (respecto al nivel preindustrial), subrayaron los expertos del clima de la ONU en octubre.

En este momento, ya se han cruzado otros dos “límites planetarios”, con las pérdidas de especies y el desequilibrio de los ciclos de nitrógeno y de fósforo (resultado del uso de fertilizantes y de la ganadería intensiva). Para la degradación de los suelos, se ha declarado la alerta roja. La acidificación del océano y de las fuentes de agua dulce no están lejos.

En cuanto a los contaminantes químicos, del tipo interruptores endocrinos, metales pesados y plásticos, todavía no se sabe cuál es el umbral crítico.

Las tecnologías y una mejor gestión de los suelos mejoraron ligeramente la capacidad de renovación de los ecosistemas, señala WWF, pero eso no compensó la huella ecológica del hombre tres veces más marcada que hace 50 años.

Bosques en declive

Casi el 20% de la selva amazónica, la más grande del mundo, desapareció en 50 años. En el mundo, los bosques tropicales siguen menguando, principalmente por la presión de los empresarios de la soja, el aceite de palma y el ganado.

Entre 2000 y 2014, el mundo perdió 920.000 km2 de bosques intactos, una superficie similar a Francia y Alemania juntas. Según datos satelitales, ese ritmo creció un 20% de 2014 a 2016 respecto a los 15 años precedentes.

Océanos agotados

Desde 1950, más de 6.000 millones de toneladas de marisco han sido pescadas. Ante el hundimiento de las reservas, las capturas alcanzaron su máximo en 1996, y luego bajaron poco a poco.

Fuente: rfi

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